<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-32457726</atom:id><lastBuildDate>Wed, 16 May 2012 17:11:16 +0000</lastBuildDate><title>Relatos Entretenidos</title><description>Los mejores relatos en español, en formato texto y audio. ¡Envía el tuyo!
Convierte tus textos en relatos sonoros.</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/</link><managingEditor>noreply@blogger.com (Jorge)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>86</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-2849794484127889509</guid><pubDate>Tue, 08 Nov 2011 17:52:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-11-11T08:39:04.243+01:00</atom:updated><title>La isla de Ramree</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6447bc2" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-_CWzMgD6w1o/TrloSli1wuI/AAAAAAAAAwQ/kff-19MkmH4/s1600/RamreeRe.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133" src="http://1.bp.blogspot.com/-_CWzMgD6w1o/TrloSli1wuI/AAAAAAAAAwQ/kff-19MkmH4/s200/RamreeRe.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Allí estaba Nakato, en aquella isla de Ramree, al sur de Birmania, en enero de 1945.&lt;br /&gt;Sabía que la situación del imperio era muy delicada pero él, como el resto de sus camaradas, estaba decidido a resistir hasta la muerte. Eran soldados del emperador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nakato fue asignado junto con sus compañeros al sur de la isla, para resistir el ataque de los británicos. Pero estos eran muy superiores. Tenían acorazados,&amp;nbsp; un portaviones y cruceros que no paraban de bombardearlos constantemente desde el mar. Cuando desembarcaron las brigadas de la India y tomaron su punto fuerte de resistencia la suerte estaba echada. Asi pues, los mandos japoneses decidieron retirarse para unirse con otro batallón de japoneses al norte de la isla. Ante ellos, una difícil ruta de dieciséis kilómetros de manglares les aguardaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue que Nakato junto con, más o menos, unos novecientos camaradas, comenzó a travesar la isla.&lt;br /&gt;Los exploradores avanzaban a duras penas por ese terreno, abriendo el paso al resto de la columna en un entorno extremadamente hostil. Mientras tanto, las fuerzas británicas iban rodeándolos poco a poco. Transcurridas las primeras horas de marcha, el avance había sido muy dificil. La vegetación era infernal e impenetrable. El agua siempre les llegaba, en los tramos menos profundos, por la cintura y los mosquitos no paraban de picarles. Y aun así debían de permanecer siempre en estado de alerta ante un posible ataque de las fuerzas enemigas.&lt;br /&gt;Pero aquella noche fue peor todavía. Todo empezó con el sonido de disparos lejanos. Nakato distinguió perfectamente que se trataba de armas japonesas, pero lo que le extrañó era que nadie respondiera a los disparos, como era habitual en una escaramuza. Sonaron explosiones de granadas pero no parecía de ser un enfrentamiento. Fue entonces cuando se fijó en que, a lo lejos, en sus flancos, podía ver unos ojos pequeños y que brillaban en la oscuridad. Entonces, detrás de él, un camarada soltó un grito. Nakato giró la cabeza y solo vio como su compañero era arrastrado al fondo del agua.Tan pronto como pudieron reaccionar, alguien gritó: ¡Cocodrilos!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pánico se extendió como una mancha de aceite. Todo el mundo empezó a dispersarse sin sentido, disparar al agua, lanzar granadas y a subirse a los árboles. Nakato, junto con unos cuantos camaradas más, se subío a un árbol. Allí, bloqueado&amp;nbsp; por el pánico y temblando de miedo, como si estuviera desnudo en el polo norte, pasó la noche. Al día siguiente nadie se atrevía a bajarse, pero tras una discusión con sus camaradas llegaron a la única conclusión de que quedarse allí era una muerte segura: no tenían alimentos ni agua. &lt;br /&gt;Nakato fue el primero que bajó. Le siguieron el resto de camaradas y juntos proseguían el avance cuando el soldado que estaba en la retaguardia fue atacado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudieron distinguir bien al cocodrilo. Fue una visión horrible. Era un animal enorme. Una masa de unos siete metros de músculo y colmillos, que cogió entre sus fauces a aquel desamparado matándolo de un bocado. El sonido de las dentaduras del animal rompiendo huesos los conmociono a todos. Aun así tuvieron que continuar avanzando, conscientes de que la muerte podía surgir a cada paso. Los días siguientes fueron el infierno en la tierra. Al avanzar se encontraban a algún superviviente con suerte que se les unía. Cadáveres se iban descubriendo por el camino: algunos devorados, cuerpos de algún cocodrilo muerto y otros de soldados muertos por deshidratación o agotamiento. Y los que no lo soportaron más, que terminaban suicidándose. A&amp;nbsp; la vista de aquella carnicería pensaron en rendirse a los británicos, pero un superviviente le contó entonces al grupo de Nakato que ellos habían tratado de rendirse a los soldados británicos y fueron asesinados sin contemplacion. Parecia que no había salida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los dias y cada vez se encontraban más débiles. Nakato ya no podía más y notaba como se le iba la cabeza. Era demasiado lo que había visto en tan pocos días. Su grupo fue diezmado por los cocodrilos y ya solo quedaban unos pocos que deambulaban sin dirección como zombies. El último que le acompañaba cayó al suelo desplomado por cansancio. Ya no le importaba. Semi-inconsciente, Nakato caminaba y caminaba...&lt;br /&gt;Un soldado británico vió a un japonés que avanzaba hacia él. Su aspecto era peor que el de un cadáver. Avisó al resto de sus compañeros, que fueron a ayudarle. Tras socorrerlo con los primeros auxilios lo llevaron junto al resto de prisioneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En total solo veinte soldados japoneses fueron encontrados con vida. De entre algo más de un millar de soldados japoneses que se adentraron en la isla, se calculó que entre seiscientos cincuenta a mil perecieron. Muchos de ellos devorados por los cocodrilos de agua salada que moraban en la isla. Otros pocos soldados japoneses lograron huír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La isla de Ramree quedaría para la historia como un sin sentido humano y como la mayor matanza perpetrada por animales contra humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jose María Hernández (c) 2011 &lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2849794484127889509?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/11/la-isla-de-ramree.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-_CWzMgD6w1o/TrloSli1wuI/AAAAAAAAAwQ/kff-19MkmH4/s72-c/RamreeRe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-7328203307843899945</guid><pubDate>Tue, 18 Oct 2011 17:41:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-10-19T13:26:26.548+02:00</atom:updated><title>Dímelo</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=90f4428" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ZHO0bv2TT18/Tp24A1gEwzI/AAAAAAAAAv0/B2y5Ru3JJI0/s1600/dimeloRe.png" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZHO0bv2TT18/Tp24A1gEwzI/AAAAAAAAAv0/B2y5Ru3JJI0/s200/dimeloRe.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;En ocasiones, utilizamos las flores para expresar un sentimiento. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adrián entró enfurecido en su nueva habitación. ¡Odiaba las mudanzas! Otra vez tendría que conocer las calles y hacer amigos empezando desde cero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se asomó por la ventana observando la ciudad. A apenas unos metros, otro edificio robaba la luz del día proyectando su opulenta sombra sobre el suyo. Una de las ventanas del avaro edificio se abrió, y lo que tras ella vió lo arrebató de sus pensamientos; Una hermosa muchacha, tumbada en la cama, hablaba a su madre. Esta le colocaba bien la almohada. A pesar de la palidez, irradiaba alegría. A su pelo lo envidiaba el oro y de sus labios&amp;nbsp; alumbraban el amanecer. De súbito, dirigió su mirada hacia Adrián y tras unos segundos sonrió. El muchacho retrocedió escondiéndose, rehén de aquellos castaños ojos, que durante la noche soñó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron los días, y fue costumbre en Adrián, arrancar una rosa blanca al volver del colegio. Los cogía de las verjas de un abandonado caserón. Al llegar a su casa, se asomaba por la ventana tirando la blanca flor. Casi siempre caía en los pies de la cama de su secreto amor. Ella, la recogía con ansia y su faz se iluminaba, entonces llamaba a su madre, que la ayudaba a sentarse frente al balcón.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consumían las tardes entre risas y bromas, disimulando sentimientos que destacaban a la menor ocasión.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que arrancaba la rosa blanca, miraba de reojo el rojo rosal de al lado: - Mañana le daré una roja... ¡Para que sepa de mi amor! Pero jamás se atrevió.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una trágica tarde, cuando fue a entregar la flor, encontró la cama vacía y sentada en ella a la madre llorando. Lo que la leucemia profetizaba por fin sucedió; La muerte trepó por la esperanza hasta alcanzar la habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El entierro fue silencioso y amargo. Nadie se percató de la ausencia del muchacho entre tanto dolor. Pero cuando todos marcharon, él apareció.&amp;nbsp; Presa del sufrimiento, dejó una rosa blanca al pie del nicho: ¿Por qué nunca te la di roja para que supieras de mi amor? Ya es tarde para decírtelo...&amp;nbsp; La rabia lo dominó. Golpeó la mortuoria piedra con todas sus fuerzas para huir corriendo y no volver nunca más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber mirado atrás, hubiera visto la blanca flor teñida por la sangre derramada de su puño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En ocasiones, las flores, nos cuentan los suyos. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jesús Cano (c) 2011&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-7328203307843899945?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/10/dimelo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZHO0bv2TT18/Tp24A1gEwzI/AAAAAAAAAv0/B2y5Ru3JJI0/s72-c/dimeloRe.png' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-6009795510123740356</guid><pubDate>Sun, 02 Oct 2011 17:06:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-10-10T06:10:48.264+02:00</atom:updated><title>El mundo duerme más tranquilo</title><description>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2aa97f1Zbx4/TojIdQEULMI/AAAAAAAAAvc/0h6H6AC2z_g/s1600/emdmtRe.jpeg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5658993336645856450" src="http://4.bp.blogspot.com/-2aa97f1Zbx4/TojIdQEULMI/AAAAAAAAAvc/0h6H6AC2z_g/s320/emdmtRe.jpeg" style="cursor: pointer; float: left; height: 152px; margin: 0pt 10px 10px 0pt; width: 177px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=aa42498" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras casi medio siglo, hoy el mundo duerme más tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente Reagan firmó la disolución de los Estados Unidos para crear los nuevos Estados Confederados de América. El país no pudo soportar la crisis económica y los disturbios raciales de los ochenta. El país colapsó. Tuvo que  buscar ayuda de sus enemigos del otro lado del Atlántico para poder alimentar a los millones de americanos hambrientos y arruinados por la crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, con un empate entre los Aliados y el Eje, se iniciaría la llamada Guerra Fría. América se aseguró Asia al vencer a Japón,  después de lanzar varias bombas atómicas sobre el país. Mientras, Alemania se aseguró el control de Europa tras conseguir tomar Stalingrado, con lo que se desmoronó todo el Ejercito Rojo. El Reino Unido se convirtió en el único bastión de los Aliados en Europa. Y ante el punto muerto en que se encontraba la guerra, se firmó la paz en Berna, en 1945.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así nacieron los dos bandos de la Guerra Fría, con el canal de la mancha como  Telón de Acero, dividiendo el mundo. El desarrollo de los acontecimientos no pudo ser de otra manera y los dos bandos, temiéndose, se armaron, apuntando hacia las ciudades miles de cabezas nucleares. El terror atómico se extendió entre los dos países, y la destrucción mutua asegurada evitó que se declararan la guerra. Mientras, en el resto del mundo, llevaban acabo una guerra soterrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados los años, Estados Unidos no pudo sostener el coste de la carrera armamentística. La puntilla se la puso el futuro proyecto de "La Guerra de las Galaxias", del doctor Eugen Sanger. El país se hundió moralmente. Si ellos enviaban un cohete al espacio, Alemania plantaba a Hans Rudel en la Luna. Si creaban un transbordador espacial, Alemania terminaba el proyecto Sonnengewerh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo entraba ahora en una nueva fase donde la política de dos superpotencias se terminaba. Ahora solamente quedaba Alemania como policía del mundo. Como premio se concedió a la nueva capital del mundo, Germania, la celebración de los Juegos Olímpicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Jose María Hernández (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6009795510123740356?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/10/el-mundo-duerme-mas-tranquilo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-2aa97f1Zbx4/TojIdQEULMI/AAAAAAAAAvc/0h6H6AC2z_g/s72-c/emdmtRe.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-4413869614904068039</guid><pubDate>Sat, 24 Sep 2011 14:28:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-09-26T10:17:05.647+02:00</atom:updated><title>Como hermanos</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-9yl9FZE7IsE/Tn32irp-cZI/AAAAAAAAAuM/bsVRlAgAYPQ/s1600/reQi.jpeg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 138px; height: 215px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-9yl9FZE7IsE/Tn32irp-cZI/AAAAAAAAAuM/bsVRlAgAYPQ/s320/reQi.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5655947782741979538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9c1b61e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Quiéreme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Qué es el odio? ¿Un enemigo del amor? ¿Cuál es más poderoso?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;    &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;En el pequeño pueblo fue un nacimiento sonado. Dos hermosos gemelos rebosantes de salud. El primero alumbró con facilidad, como si ansiara llegar a este mundo. El segundo se agarró a las entrañas de la madre hasta matarla... Algo que el padre no perdonó jamás.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;Al primero lo llamó Carlos, dedicó todo su tiempo y esfuerzo para darle felicidad. Las mejores ropas, los halagos más dulces, los mejores colegios.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;Al segundo lo llamo Pedro... y asesino en privado. Lo vestía con harapos y le dedicaba palizas e insultos a la menor oportunidad. Era fácil distinguirlos a pesar de ser idénticos: El mal vestido y cabizbajo, aquel de expresión triste y amargada, era Pedro. El de faz resplandeciente, que dedicaba una sonrisa al aire en plena mañana, era Carlos. El amado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;El padre dedicó toda su vida a odiar y amar sin prejuicio alguno ni disimulo. Los hijos, cada cual con su destino establecido, alcanzaron la madurez a la par que su padre la vejez. Ya en su lecho de muerte, mandó llamar a su hijo Carlos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Dime, padre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Muy pronto abandonaré este mundo, y te quiero dejar todo aquello que he conseguido en la vida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Padre. ¿No sería el momento de perdonar a Pedro?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- ¡Jamás! –Bramó.- si por algo me voy satisfecho, es por la vida que le he dado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Debo confesarte algo, padre; tanto mi hermano como yo hemos tenido tu amor y tu odio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- No te comprendo... Nunca le he demostrado la más mínima muestra de cariño.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Nos cambiábamos la ropa... Nos hacíamos pasar el uno por el otro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- ¡Maldito seas! Al menos tengo el consuelo de haberle amargado la mitad de su vida.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Pero, padre... ¿A quién? Porque uno tuvo el cariño de su padre la mitad de su vida, y   el afecto y sacrificio de su hermano la otra mitad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- ¿Quién de los dos eres tú? –Preguntó desconcertado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;- Uno de tus hijos. Uno que te quiere. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;  &lt;/p&gt; &lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;Y se marchó sin mirar atrás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="western" style="font-style: normal;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span lang="es-ES"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:100%;" &gt;Jesús Cano (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-4413869614904068039?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/09/como-hermanos.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-9yl9FZE7IsE/Tn32irp-cZI/AAAAAAAAAuM/bsVRlAgAYPQ/s72-c/reQi.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-7920403788192183175</guid><pubDate>Tue, 26 Jul 2011 03:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-07-26T07:14:18.384+02:00</atom:updated><title>La vieja</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=62a032f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-PAVgTj4PUA4/Ti41nvo_w-I/AAAAAAAAAts/wc-TrVQaegI/s1600/laviejaRE.jpeg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 181px; height: 278px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-PAVgTj4PUA4/Ti41nvo_w-I/AAAAAAAAAts/wc-TrVQaegI/s320/laviejaRE.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5633499140806656994" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;En nuestras reuniones familiares, siempre sale a relucir lo pesados e impacientes que éramos mi hermana y yo de niños; cuando queríamos algo, no teníamos espera. Pero hay una anécdota en especial, que (aunque ahora reconocemos que nos estaba bien empleado) todavía nos revuelve el estomago recordarla.&lt;br /&gt;Por aquel entonces, acabábamos de trasladarnos a un pueblo muy pequeño y todavía no conocíamos bien la zona. Había poco pueblo para ver, pero estábamos rodeados de campo, por lo que teníamos mucho espacio para entretenernos y numerosos lugares para descubrir.&lt;br /&gt;Una tarde, mi hermana Sara y yo, salimos a jugar por los alrededores, como siempre solíamos hacer. Cuando no nos estábamos peleando, jugábamos a un juego que nos gustaba a los dos; ella era una bellísima princesa que había sido raptada, y yo, un superhéroe con poderes que lucharía valientemente contra el malvado monstruo (cada cual a lo suyo). Sara tenia seis años, yo ocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin darnos cuenta, nos alejamos demasiado y, aunque no nos preocupaba perdernos, (siempre encontrábamos el camino de vuelta) nos fastidió bastante porque teníamos sed; y  eso de tener que ir hasta casa sólo para beber, nos parecía una pérdida de tiempo inaceptable. Desde donde estábamos, se podía distinguir una pequeña casita que nunca habíamos visto. No podíamos creer la suerte que teníamos; no sólo no haría falta ir hasta nuestra casa, sino que encima habíamos descubierto un lugar desconocido. Así pues, decidimos acercarnos a preguntar.&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta, percibimos un olor asqueroso que despertó nuestra curiosidad. ¿Qué olía tan mal?, por el aspecto del exterior no parecía abandonada. No había timbre, por lo que llamamos con los nudillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Si?”- contestó desde el otro lado una voz soñolienta de anciana -.&lt;br /&gt;“Disculpe señora”- dije yo – “es que mi  hermana y yo estábamos jugando cerca de aquí y tenemos mucha sed. Nuestra casa queda lejos y venimos a preguntarle si nos daría un vaso de agua”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se abrió la puerta, y con ella nuestros ojos, que quedaron redondos como platos. Jamás en mi vida había visto una vieja tan horripilante. Su piel, de un tono verdoso, no era más que pellejo que colgaba a cada lado de su cara, confundiéndose con los extraños pliegues que se formaban en su cuello. Su pelo, escaso y de un gris bilioso, se pegaba grasiento a su cráneo, peinado con una raya al medio. Destacaban las orejas, enormes y colgantes, junto con una nariz afilada de perfil aguileño. Los ojos, que en otros tiempos habrían sido sin duda muy oscuros, estaban empañados por la edad y se veían grisáceos; era como si estuvieran cubiertos por una película gelatinosa.&lt;br /&gt;“¡Pero que niños más guapos!” - dijo la vieja - “Pasad, pasad, por supuesto que os daré agua ricuras”.&lt;br /&gt;No nos movimos de la puerta, estábamos allí parados mirándola como dos tontos. Su acento era irreconocible, hablaba como si tuviera la boca llena de saliva.&lt;br /&gt;“Pasad”- repitió - “por aquí está la cocina”.&lt;br /&gt;No queríamos ser maleducados y salir corriendo no habría estado bien, al fin y al cabo, la pobre mujer estaba siendo amable. Mi hermana y yo nos miramos con resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Gracias”-dijimos, y aunque vacilantes, seguimos a la vieja al interior de la casa -.&lt;br /&gt;Ya desde afuera, se veía que la casita era pequeña, pero por dentro, apenas había espacio para moverse. Estaba todo atiborrado de cosas, como si toda su vida estuviera metida en esa casa. Incluso el suelo, estaba quedaba invadido por montones de cosas apiladas: revistas pasadas, periódicos ya ilegibles, juguetes rotos, ropa… Todo era inservible, la clase de cosas que pasan por nuestras manos a lo largo de los años y acaban en el contenedor de basura porque ya no se usan. Era como entrar en el vertedero municipal. De ahí el olor. Empezaba a preguntarme si había ratas cuando escuché unos maullidos.&lt;br /&gt;“Sí, sí, ya sé”- dijo la vieja – “es raro ver extraños por aquí ¿eh?”.&lt;br /&gt;Instintivamente, Sara y yo nos cogimos de las manos mientras entrábamos en la cocina. Para nuestra sorpresa, no había platos sucios. A pesar de que aquello también estaba lleno de cosas, no había restos de comida.&lt;br /&gt;“¿Sabéis?, no viene mucha visita por aquí”- nos dijo la anciana –“mis niños y yo vivimos solos”.- ¿sus niños? – “¿queréis conocerlos?”.&lt;br /&gt;Intenté poner mi mejor sonrisa (cosa que no conseguí) y tirando de mi hermana hacia la puerta dije:&lt;br /&gt;“Eh, gracias señora, pero creo que es mejor que nos vayamos, ya deberíamos estar de camino”- pura mentira- “y si nuestros padres se impacientan saldrán a buscarnos”- gran verdad, si supieran que estábamos haciendo-.&lt;br /&gt;“¡Oh, que tonta, claro, no debéis preocupar a vuestros padres, esperad un segundo que os doy agua y os podréis poner en marcha”.&lt;br /&gt;“No señora, no se moleste, si en realidad ya__”.&lt;br /&gt;“Sí, sí, claro que sí, si veníais sedientos chiquillos”- me interrumpió- “además, tengo agua fresca”- dijo guiñándole el ojo a Sara- “¿y tú cómo te llamas linda?”- y al hacer esto, cogió la cara de mi hermana entre sus sarmentosas manos-.&lt;br /&gt;“Sara”- contestó apretando mi mano con lo que estoy seguro que eran todas sus fuerzas-.&lt;br /&gt;Sus uñas eran amarillas y desiguales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Que nombre tan bonito” –dijo dedicándonos una siniestra sonrisa, que seguramente pretendía ser amable-.&lt;br /&gt;Su boca nos horrorizó, había algo raro en su cara, en  pero hasta que no sonrió, no nos dimos cuenta de que no tenía más que dos dientes; dos dientes casi negros cuyas raíces sobresalían de la encía más de lo normal. Tenía uno delante en la parte superior, y otro en la parte inferior, a un lado. La saliva, se acumulaba blanquecina en las comisuras de los labios.&lt;br /&gt;“No quiero beber”- me dijo Sara en voz baja cuando la vieja se acercó al armario a por unos tazones-.&lt;br /&gt;“Yo tampoco”- le dije sin apartar los ojos de la anciana-.&lt;br /&gt;En ese momento, empezaron a llegar gatos de todas partes, probablemente esperando que el ruido en la cocina significara “hora de comer”.&lt;br /&gt;“¡Uy, mis niños!”- dijo la vieja mientras llenaba un tazón con agua de un botijo de arcilla-.&lt;br /&gt;Entonces se me ocurrió algo.&lt;br /&gt;“Sara ya se que podemos hacer”-le dije -“mira, nos va a dar esos tazones”.&lt;br /&gt;“¿Y que? A mi me da asco, ¿y si no están bien limpios? Mira como está la casa, ¿has visto su boca?, le huele el aliento”.&lt;br /&gt;“Que sí, ya lo sé, pero calla y déjame hablar tonta que no tenemos tiempo”- dije cada vez más nervioso- “lo que debemos hacer es girar la taza y beber por la parte del asa, por ahí nunca habrá bebido. Es la única parte que estará limpia”.&lt;br /&gt;“¡Es verdad!” - dijo Sara- “nadie bebe por el agarradero, eres un genio hermanito. Pero a partir de ahora ya no iré pidiendo nada por ahí, prefiero esperar a casa…”.&lt;br /&gt;“Sí, yo también”- contesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así lo hicimos. Para cuando la anciana nos tendió los tazones, en la cocina habría más de veinte gatos. Cogimos las tazas, dimos las gracias, y las giramos hasta tener las asas frente a nuestras bocas; y de esta manera pudimos beber. La vieja observó el proceso con curiosidad, como si no entendiera porqué girábamos las tazas. Pero cuando estábamos bebiendo comenzó a reírse, y ofreciéndonos una vista panorámica de su repugnante boca, nos dijo:&lt;br /&gt;“¡Anda, si tenéis la misma costumbre que yo; bebéis por el asa!”.&lt;br /&gt;Por un momento, se nos olvidó respirar. Nos habíamos quedado petrificados.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Rebecca Ruíz (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-7920403788192183175?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/07/la-vieja.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-PAVgTj4PUA4/Ti41nvo_w-I/AAAAAAAAAts/wc-TrVQaegI/s72-c/laviejaRE.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-919042350524089282</guid><pubDate>Wed, 01 Jun 2011 15:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-06-01T17:36:50.930+02:00</atom:updated><title>Dos lunas en el cielo nocturno</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6951f0c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-bpT3OC7Oqds/TeZaotOuSVI/AAAAAAAAAtg/iNIf9R4pVdQ/s1600/dleecnRe.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 184px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-bpT3OC7Oqds/TeZaotOuSVI/AAAAAAAAAtg/iNIf9R4pVdQ/s320/dleecnRe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5613273640946518354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo el aire nocturno, que entraba por una rendija, atravesaba la  habitación cuando todos entraron. Los médicos estupefactos y nerviosos  no daban credibilidad a sus ojos.  En cierto momento trataron de hablar  en vano, para solo balbucear; pero yo sabía que en el fondo se  preocupaban más por los problemas legales que aquella desaparición  causaría, que en el mismo paciente. Así eran todos los médicos,  preocupándose de erradicar a los enfermos en lugar de erradicar las  enfermedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las sabanas parecían tan blancas que hubiese pensado que allí había  dormido un ángel en lugar de mi abuelo, era casi tan blanco que las  arrugas de la colcha no se notaban, pues allí aun estaba la silueta de  mi abuelo, dibujada como burla, o esas bromas que tantas veces hacía.  “Aquí estuve yo” siempre trataba de que sus bromas terminaran con esa  melancolía.&lt;br /&gt;Después de tanto tiempo agonizando en ese hospital, toda la familia  parecía aliviada, algunos por los gastos que ya no tendrían que pagar  para mantenerlo vivo, algunos otros, incluida mi madre, aliviada por que  al fin podría que descansar. Cuatro meses a su custodia y al final  desaparecer así, casi parecía milagroso. Al parecer yo era el único que  seguía extrañándolo como lo que era, mi abuelo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos largos minutos de que todos estuvieran en silencio en  una habitación sin paciente, un doctor pidió que todos saliéramos de la  habitación y nos dijo que ordenaría revisar todo el hospital, al fin y  al cabo ¿cuanto puede caminar un muerto?&lt;br /&gt;Me rehusé a salir, algo que molestó a mi familia y los médicos, pero que  cuando miraron mis lágrimas, no tuvieron otra alternativa que dejarme  sólo con aquellas sabanas blancas como jazmines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, jazmines, eso era... mi abuelo olía a jazmines, mi cerebro lo  recordaba tan fuertemente que me llegaba a doler su perfume aun  impregnado en el aire. Esa era su esencia, no meramente la colonia que  usaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a recordar entonces los momentos que pasé junto a él, me recosté  sobre la cama y traté de imaginar que era sentirse tan enfermo como él y  saber que se va a morir pronto. Los rostros míseros que contemplan a un  cadáver, las manos sucias que tocan con hipocresía, los ojos que  escrutan sobre la piel para impedir que el aire siga en los pulmones.&lt;br /&gt;Recordé cómo mi abuelo solía relatarme la ironía de que nuestro sudor  podía atravesar los corazones, que ese perfume característico de nuestro  cuerpo convive directamente con nuestro corazón, pues así es como  sentimos tanto amor cuando los demás ya se han ido.&lt;br /&gt;Tantos recuerdos se amontonaban que era difícil escoger cual reviviría  una vez más, como un altar al último adiós que mi abuelo nunca me dio.  Un altar de sangre en el oscuro océano infinito, eso decía siempre  cuando intentaba definir un recuerdo. Ahora comprendo que es bastante  exacto, una gota de sangre lleva tantos momentos, tanta vida, tantos  anhelos que se vacían en la profundidad de nuestra mente, siempre en  sombras.&lt;br /&gt;Afuera, los médicos discutían con las enfermeras, amonestándoles sobre  el cuidado de los enfermos, mientras éstas alegaban que era imposible  que haya huido un cuerpo. Los familiares se decidían a irse mientras se  ponían de acuerdo para ver quien esperaría en el hospital para que den  cuenta del abuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos me parecían seres patéticos, ¿qué acaso nadie se sentía con esa  necesidad? Con la necesidad de poder adorar la paz que ahora reinaba en  el alma del abuelo, ya no estaba vivo, eso era seguro, pero eso no  especifica que ya haya muerto.&lt;br /&gt;De nuevo recuerdos, un bosque, iluminado solo por el crepúsculo de sol  que amenazaba con morir una vez más en el horizonte. Ahora lo recordaba  nítidamente, las facciones de la bruja aquella, pero eso es adelantarme,  así no comenzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bosque era grande, misterioso, magnificente, con sus árboles y  abetos; abedules, castañas secas que tapizaban la tierra, ésta era dura  al pisarla. Aquel bosque lo recorrimos muchas veces mi abuelo y yo  juntos, más aun entre nosotros, había reglas; una de esas era no  adentrarnos demasiado a las partes prohibidas, esas en donde la luna  recorría por encima, pues su paso marcaba el territorio encantado y  maligno. De lejos, sobre un acantilado rocoso, contemplé la luna en ese  trayecto, era tan blanca y enorme que fácilmente se podía enamorar de  ella, y debajo, a espaldas de aquella luna se encontraba el gran  territorio condenado a vivir con espíritus. El lado oscuro de la luna  contemplaba la tumba de la bruja.&lt;br /&gt;Por supuesto, como cualquiera puede pensar en su momento, creí que eran  patrañas, cuentos locos de algún demente que trata de asustar niños. Por  el pueblo se corría el rumor de esa bruja al igual que en navidad se  esperaba que Santa Claus bajara por las chimeneas que ninguna casa  tenía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche en donde el sopor de la humedad bañaba mis sueños, mis ojos  modorros sentían la serenidad en casa, ya que no había ruido ni  pensamientos en aquel cascaron que solía ser mi casa. Nunca consideré mi  residencia un territorio, más bien creía mi casa un lugar santo en  donde solo yo puedo entrar, mi mundo y mi mente en un palacio de ideas  etéreas.&lt;br /&gt;Cuando pude cobrar conciencia de lo que pasaba, noté que mi abuelo  marchó para recoger leña seca en el bosque para tener fuego, ya que se  nos acabó una noche antes, el día de fiesta en el pueblo. Sentí una  inmensa necesidad de correr y gritar, cantar mientras danzaba entre las  hojas otoñales del páramo boscoso, y más aun, sentir los brazos de mi  abuelo en mi costado, sentir su barbilla en mi cabeza y su respiración  directamente en mis oídos. Era algo que me encantaba, poder sentir cada  latido suyo de experiencia en mi cuerpo. Es tal vez así como se  comunican nuestros cuerpos, casi romántico, tan estético, casi sensual.&lt;br /&gt;No me importaron las reglas, sentí por un momento ese sentimiento que  confunde tantos nuestros instintos... ¿como lo llaman?... deja vu. Como  si el destino ya hubiera tomado las riendas de llevarme al bosque,  buscar a mi abuelo en la oscuridad incesante de un mundo que colapsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía frió y comenzaba a caer un poco de nieve, haciendo pequeños copos  en los techos de las casas y en los hombros de todos. Comencé a correr  rápidamente por los paramos, deteniéndome poco o casi nada para saludar a  las personas que ya cerraban sus negocios a esas horas, aunque todos me  alcanzaban a mirar y decían, allí va Rupin, “tan veloz como el rió”.&lt;br /&gt;Cuando llegué cruzar los primeros árboles, sentí un frió más profundo,  aun más que mis huesos, como si perforaran mi alma eterna con una estaca  tan helada como la maldad. Si, creo que eso era precisamente, la maldad  pura que reinaba sobre los corazones de los espíritus embrujados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuelo- gritaba, aunque mi voz parecía extraña, como si se dividiera en  dos, o tuviera un fantasma gritando de igual forma a mis espaldas con  un tono mas grave. Volteé y no vi más que nieve amontonada y árboles  petrificados, sin animales, sin viento, sin armonía. Era extraño ahora  que lo pensaba, el que no hubiera un solo ruido en todo el bosque, ya  que regularmente producía ecos, más estos habían desaparecido como  ahuyentados.&lt;br /&gt;Me adentré en el bosque conforme la luz se escapaba frenéticamente del  laberinto de mar herboso. Aunque grité por todo el bosque no escuché ni  una palabra ni señal de vida de mi abuelo. Entendí entonces que no era  la imagen de él la que me había hecho levantarme y correr a ese lugar,  sino algo siniestro, se podía oler en el aire.&lt;br /&gt;Sentí cual aguja entrara en mi cerebro por mis ojos y se incrustara  dentro de mi mente, con una sola idea: la de entrar en la zona  prohibida; la zona de la bruja condenada. Ese zumbido en mi cabeza hacia  caminar automáticamente mi cuerpo, mientras por mis oídos pasaban  sonidos dulces cuales sirenas en el mar, cantos dulces pero condenados,  cantos hermosamente profanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino agonizaba mientras caminaba con un rumbo desconocido, las  plantas dejaban de crecer y se marchitaban cada vez más, algunas  destacaban espinas y salivaban sangre, como si estas bebieran de los  animales... o humanos.&lt;br /&gt;Me adentré aun mas, hasta que consideré que había llegado a un punto sin  retorno, en donde mi propia orientación no podría ayudarme a escapar de  mi prisión sin barrotes.&lt;br /&gt;Parecía como si una neblina espesa se condensara en el centro de un  campo amplio, sin árboles, donde la tierra parecía carbonizada, tan  negra como las plumas de los cuervos. Pero esa neblina era antinatural,  no pareciera el sereno, ni mucho menos el frió, ya que de pronto, sin  viento, comenzó a surgir un torbellino, formando un cuerpo rígido, una  silueta gris y hueca. Cabellos caían como eructados de un volcán por  encima del torbellino, se formaban venas oscuras y después verdosas,  sobre ella crecía una tela harapienta y maloliente que se transformaban  en brazos, piernas, torso y unos pechos largos, flácidos y sin pezones.  La bruja no poseía uñas, ni cejas, su piel estaba carcomida como por  gusanos, no llevaba ropa alguna y carecía de sexo.&lt;br /&gt;Todo eso era irrelevante, incluso podría pasar por normal al momento de  compararse con su rostro. Pude contemplar el rostro del diablo en  aquella masa de carne y venas. Sus ojos sobresalían cual si fueran  fauces de lobo, eran negros, sin contornos, parecían huecos de no ser  por el resplandor de la poca luz que aun penetraba en el bosque y que me  permitían ver esa espantosa escena. Sus venas atravesaban completamente  sus mejillas como si fueran arrugas, pero no era tal, sus mejillas eran  muy tersas pero espantosamente transparentes, como sacos llenos de pus.  Y lo peor era esa sonrisa llena de sarro, de donde sobresalían unos  enormes colmillos que bajaban hasta la mitad de su mentón.&lt;br /&gt;Comprendí entonces que ese ser, esa bruja, se alimentaba de la sangre  humana. Sacrificaba hombres por las noches para poder vivir unos meses, y  lo sería así hasta el fin de los tiempos... era una vampira&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;-¿Asustado?, pronto no lo estarás, simplemente te será imposible- su voz  era idéntica a aquella que salió de mi pecho antes cuando buscaba por  mi abuelo.&lt;br /&gt;No pude responder, no por carecer de palabras, sino por lo inmovilizado e  impotente que sentía mi cuerpo, como si pesara toneladas y a la vez  estuviera encadenado con pesados grilletes sujetos a una pared.&lt;br /&gt;Me sentí flotar de pronto en dirección a ella, a su piel blanca y  hedionda. Por un momento pude ver gusanos dentro de su carne,  alimentándose vorazmente de carne inmortal y maldita. Sentía ganas de  vomitar, de gritar y de...&lt;br /&gt;-¿Danzar?- interrumpió mi pensamiento –antes querías eso, ¿ahora por que  no me deleitas con tus saltos y vueltas?, baila para mí. Tengo mucho  sin esos goces que la vida me quitó.&lt;br /&gt;Movió sus dedos en forma circular y mi cuerpo comenzó a rebotar  suavemente en el suelo, dando vueltas como si se moviera sobre agua.  Daba saltos enormes, mis piernas se doblaban para caer haciendo  malabares. Ella cantaba al ritmo de mi baile, con la misma astucia que  antes, la voz que tenía era tal vez lo único hermoso que poseía aquella  criatura nocturna.&lt;br /&gt;Caí de nuevo al suelo, contemplé que ella había desaparecido y volvía a  tomar control de mi cuerpo. Rápidamente me levanté y observé mi  alrededor... nada. Hasta su olor desapareció del aire, éste comenzaba a  tener un olor menos desagradable, pues aun así los pantanos creaban un  escandaloso aroma de putrefacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en mi abuelo, en el susto que había tenido. Comencé a llorar  silenciosamente, con mis pies temblorosos y un sudor que bañaba mi piel  creando una leve capa de hielo en unos segundos.&lt;br /&gt;Comencé a preguntarme cómo es que había pasado todo, el por qué  desapareció en un segundo. Entonces llegó la respuesta en forma de una  sombra que se acercaba. El error de no correr lo antes posible ahora se  presentaba en mi cara con horrorizarte desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy un estúpido- dije mientras lloraba aun mas fuerte, si la bruja no  había acabado conmigo, entonces ahora lo haría aquella sombra que se  aproximaba como fantasma por el aire denso. Sus botas no se escuchaban y  en cierta forma, pareciera que nunca llegaría, lo cual para mi era  bueno, pues tendría la oportunidad de correr a cualquier lugar, así sea  uno abandonado por la civilización. Más no tuve la oportunidad por que  inmediatamente una voz conocida salió de aquel ser oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En realidad lo eres, la estupidez se huele en el aire, el frío viento  hoy está dispuesto a enterrar a los muertos por pendejos...- era mi  abuelo que se acercaba con una enorme hacha leñadora, probablemente era  por eso que había escapado la bruja vampiro. Volver a verlo me daba  esperanzas muy gratas, sobre todo en este momento que ya pasó, recordar a  mi abuelo tan joven llegaba a ser doloroso, pues ese día cambio  radicalmente su vida y la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A... abuelo- balbuceé un poco, pues seguía llorando y mis narices  llenos de mocos me dificultaban expresarle el entusiasmos que sentía al  verlo.&lt;br /&gt;-¿Estas bien hijo?- preguntó mientras Coria para alcanzarme mientras  miraba a su alrededor. Comprendí que buscaba a la bruja, pues sentía aun  el peligro.&lt;br /&gt;Una sombra voló encima de los árboles haciendo un ruido chillante, mi  abuelo se tapó sus oídos al igual que yo. La bruja me tomó con un brazo,  mientras el otro ya había descubrid mi cuello, mostrándolo directamente  a mi abuelo, el cual no se atrevía a moverse ni un centímetro, pero  había preparado el hacha por encima de su hombro.&lt;br /&gt;-Celenius- nombró a mi abuelo como si lo conociera de hace muchísimo  tiempo- cuantos milenios sin verte, sin oler tu sangre de nuevo, aun  hueles bien- saco su lengua llena de granos a unos centímetros de mi  mejilla, parecía saborear una comida etérea.&lt;br /&gt;-Déjalo ir, no te sirve de nada Mirta- su acento al mencionar su nombre  daba un sentido místico a su nombre, como si este fuera tan ancestral  que se necesitaba una lengua muerta para pronunciarlo a la perfección.&lt;br /&gt;-Pero claro que me sirve. En primera puedo alimentarme de él y tenerlo  como esclavo, y en segunda me trajo a mi hombre de vuelta. ¿Como te han  tratado los humanos en estas centurias?&lt;br /&gt;-Eso no te incumbe, tú, rata inmunda- comenzó a sonrojarse, pues su cólera aumentaba conforme a su impotencia.&lt;br /&gt;-Sabes, he comenzado a planear otra cosa con este chico- los ojos no  dejaban de pelear entre si, pero mi abuelo comenzó a ponerse bastante  nervioso –podría hacerlo uno de mi raza, nunca he sabido que es un  descendiente de shaman y vampiro a la vez. Los dos tipos de magia en una  sola bestia nocturna y voraz. Imagínalo Celenius, una parca con el  poder de robar el alma y la carne al mismo tiempo que es hermoso y  fuerte. Digno de verse.&lt;br /&gt;Su lengua saboreó mi cien, llenándola de una saliva bastante espesa que repugnó mi ser de una forma que nunca creí posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó caer el hacha a la nieve, dándose por vencido. Estaba decidido, él  me regaló a la bruja, prefirió perderme a luchar... o por lo menos eso  pensé en ese momento. La sangre se me terminó por congelar, mis ojos  cerrados solo esperaban sus colmillos en mi cuello, hasta dejarme  desangrado. En una nieve blanca y suave mi cuerpo caería inerte, con  unos pocos latidos sobrantes de vida, en donde podría disfrutar de los  últimos dolores mortales.&lt;br /&gt;-Hablemos- dijo mi abuelo, en un tono resignado.&lt;br /&gt;La bruja dejo de ejercer fuerza en mí, dejó de sonreír y se irguió, ignorándome, como si yo ya hubiese muerto.&lt;br /&gt;La neblina se dispersó, dejando claro el paisaje. Surgió una pequeña  cueva en donde los dos entraron lentamente, como su fueran compañeros, o  una pareja.&lt;br /&gt;En cuanto a mí, caí al suelo frío, sin fuerzas, con una confusión  enorme. Pensamientos comenzaron a rondar en mi ser, ¿estaba ya muerto y  veía alucinaciones post mortem? ¿O acaso era realidad lo que pasaba? Mi  cuerpo yacía sin poder moverse, cansado y oscuro, como si no quedara una  chispa de vida. Más sin embargo mis ojos y oídos aun estaban vivos,  captando cada escombro y pisada que ellos hacían, como si mis sentidos  en lugar de desaparecer se hubieran amplificado.&lt;br /&gt;En la oscuridad de la cavernosa mazmorra, vislumbré una pequeña mesa  improvisada con rocas y maderos, encima, dos cáliz hermosos y plateados  con incrustaciones de distintos materiales, al lado, una daga oxidada y  manchada de costras sangrientas. Comenzaron a hablar de tiempos remotos,  en donde los dos habían convivido en ellos, un vampiro y un mago  oscuro, los dos eternos e igualmente condenados a vivir en un infierno  irreal del mundo humano. Bebían sangre por igual, se curaban las heridas  del paso del tiempo, pero ella nunca pudo conservar belleza alguna,  mientras él mantenía una fortaleza y estética sobrenaturales, con lo  cual ella estaba invadida de celos. La historia que contaban aclaraba  muchos pasajes que para ellos habían quedado mutilados... ahora sus  historias se complementaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo se justificaba acerca de haberla abandonado y haber entrado en  el mundo humano, pues no habría sospechas acerca de su descendencia,  podía engañar a todos con una poca de agilidad.&lt;br /&gt;Terminaron la historia en este mismo tiempo, en esta época y en este  segundo, en que yo había caído en las garras de su ex compañera maldita.&lt;br /&gt;-Te daré algo que nunca te podrá dar él y entonces los dos marcharemos.&lt;br /&gt;-¿Y que es eso?&lt;br /&gt;-Belleza eterna, con mi sangre y mis poderes mágicos, por la vida de  este muchacho, un trato justo. Poderes inhumanos ancestrales por una  sola vida joven.&lt;br /&gt;-No es suficiente- mi abuelo quedo paralizado ante esto, no sabía que  más podía ofrecerle –no necesito belleza y poder, también necesito un  compañero a mi lado. Bebe de mi sangre, tan solo un poco, y cuando  mueras, resurgirás como el ser que ahora soy yo, entonces dejaré vivir  al chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo no dijo nada, se limitó a cortar con la daga su muñeca y dejar  caer en el cáliz gran parte de su sangre, al igual que Mirta, solo que  ésta dejó caer solo un pequeño chorro. Intercambiaron los cáliz y  bebieron. Sus heridas fueron curadas rápidamente con la saliva de la  bruja, que al parecer tenía poderes misteriosos al contacto con la  sangre.&lt;br /&gt;Solo entonces sentí que la sangre volvía a correr por mi cuerpo,  dejándome recuperar el calor perdido, más en este momento me desmayé y  no supe más de mí.&lt;br /&gt;Cuando desperté estaba en casa de mi madre, cobijado con las sabanas más  gruesas y con una chamarra de mi padre. Al lado tenía un té caliente de  hierba buena, en la silla, mas allá de aquel buró, estaba mi abuelo  terriblemente pálido, aunque al parecer estaba bebiendo ese té. Sus  arrugas se habían profundizado, su cabello había emblanquecido bastante,  como si la nieve aun estuviera en su cabeza. Por primera vez en todos  los años que lo había tratado, parecía afectarle el tiempo. Su tez clara  ahora se habia vuelto rocosa y sus ojos aparentaban cargar con años de  dolor. Su espalda fuerte ahora notaba una prolongada joroba y su pecho  languidecía. Esto siguió marcándose más y más, conforme yo me  desarrollaba, él envejecía.&lt;br /&gt;Fue la primera vez que vi a mi abuelo como un ser vulnerable a todo,  hasta el más mínimo cambio de clima. Nunca acudimos al bosque de nuevo,  debido a que él ya no podía cruzarlo, pues necesitaba demasiado su  bastón, y aunque pudiera, no creo que lo hubiéramos hecho.&lt;br /&gt;Cambiamos de casa debido a que él necesitaba climas más estables y no  tan extremos como el de la nieve, por más leve que esta fuera. Nuestra  familia prosperó, pero él parecía aquejarse de todo, a veces desvariaba  con sucesos que nunca habíamos escuchado antes en su vida.&lt;br /&gt;Ahora, después de sus constantes enfermedades, había desaparecido, más  nadie se preocupaba por la salud que de repente decayó. Ahora solo  quedaba una cosa por hacer.&lt;br /&gt;Ya era un adulto, tenía muchas experiencias, me disponía a tomar la  última que realmente importaba en mi existencia... concluir la historia  de él.&lt;br /&gt;Viajé hasta nuestra antigua casa, al costado de aquel bosque encantado.  El viaje fue corto y pareció como si hubiera pasado en segundos. Dejé a  mi familia, esposa, casa sin decir una sola palabra, todo para verlo una  vez más, en aquel bosque.&lt;br /&gt;Caminé como hace años lo había hecho, gritando su nombre. Tratando de  orientarme para localizar aquel lugar de la cueva, más sin éxito alguno.  Comenzó a nevar y miré al cielo engangrenarse rápidamente. Caí cansado,  hambriento, sediento y con las lágrimas que se congelaban en mis  mejillas.&lt;br /&gt;-Abuelo- lo nombré como hace años, cuando era un infante, parecía más un  susurro que un llamado –¿por que? Si vas a vivir una eternidad en  sufrimiento, ¿por que no dejarme acompañarte en esta aventura?&lt;br /&gt;Entonces vislumbré de nuevo la cueva, caí exactamente en el lugar de  tierra ceniza en que escuché la verdadera historia de aquel shaman...  Celenius.&lt;br /&gt;Cuando mis últimas fuerzas se agotaron y comenzaba a sentir un peso  onírico, una sombra se materializó y esta era seguida de otra más alta.  Cuando se acercaron, pude contemplar a mi abuelo rejuvenecido, a su lado  estaba Mirta, pero con un aspecto de reina, preciosa y refinada, con  buenas ropas y cabellos de oro. Parecían dos lunas en un cielo nocturno,  misterioso y embriagante.&lt;br /&gt;Celenius me tendió la mano y me levantó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si en realidad lo quieres, entonces te lo daré, hijo mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Felipe Israel (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-919042350524089282?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/06/dos-lunas-en-el-cielo-nocturno.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-bpT3OC7Oqds/TeZaotOuSVI/AAAAAAAAAtg/iNIf9R4pVdQ/s72-c/dleecnRe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-6320600575944026917</guid><pubDate>Thu, 12 May 2011 13:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-05-26T06:50:15.781+02:00</atom:updated><title>Alice</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4e97b5c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-m8nkGL8Cekw/TcvpTN2k78I/AAAAAAAAAtY/9lG4W0VU550/s1600/alice.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 225px; height: 298px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-m8nkGL8Cekw/TcvpTN2k78I/AAAAAAAAAtY/9lG4W0VU550/s320/alice.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5605830677538074562" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Despertó una mañana, y no reconoció a quién reflejaba su espejo. No supo asegurar, quién era esa extraña de expresión triste. Las comisuras de sus labios, habían perdido la batalla; colgaban muertas hacia abajo, rendidas,sin vida. Al igual que sus ojos, surcados de arrugas, pesados, vacíos. Un reflejo extraño que era el suyo propio.&lt;br /&gt;No supo porqué se había parado frente al espejo; pero lo había hecho. Y por primera vez en mucho tiempo, se estaba observando. No mirando como siempre sin ver, sino contemplando realmente su rostro. El rostro poco familiar de una anciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo había ocurrido? ¿Cuándo había pasado? Una inusual ola aclaradora, había atravesado su mente al contemplar ese reflejo. Una venda había caído; como si su cerebro oxidado volviera a funcionar después de tantos años. ¿Cuántos? No sabía. Pero su mente, aunque lenta y confusa, volvía a estar despierta. Incluso todo a su alrededor parecía tener sonido; sonido que sin duda, ya estaba antes allí, aunque ella no lo oyera.&lt;br /&gt;Era ella, comprendió poco a poco. Esa anciana era ella. Pero costaba asimilarlo. No siempre había sido así, se dijo. Su cara había sido muy distinta, su mirada brillante. ¿Cuándo se había producido el cambio? Empezó a recordar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella fue joven, joven y entusiasta; llena de sueños, llena de ideas. Ansiaba respuestas... Escribir, le había gustado escribir, de eso se acordaba... Cientos de historias y pensamientos invadían su mente, y a ella le gustaba escribirlos. ¡Era ésa la clave? ¿Un lugar por donde empezar? Se alejó del espejo y comenzó a buscar por la casa. Una casa que, aunque estaba arreglada, le resultaba tan poco familiar como su rostro. Buscó y buscó, entreteniéndose en observar las cosas que había a su alrededor, como si no llevaran décadas en el mismo sitio; pero no encontró nada.&lt;br /&gt;¿Cómo podía ser? Entonces se acordó. Claro, no, no era escritora. Solía escribir a menudo cuando aun era muy joven... Pero una vez, en un impulso de valentía compartió unas páginas... No causaron más que alguna risilla, no se tomaron en serio por ser demasiado dramáticas para su edad. Sí, ahora se acordaba. Se sintió muy mal, avergonzada, y nunca volvió a compartir sus pensamientos por temor a que causaran burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿Por dónde seguir? ¡Ah! dibujo, pintura; siempre le había gustado mucho el arte. Comenzó a dar vueltas por segunda vez, y como la primera, sin éxito. ¿ Por qué? Si le encantaba dibujar, todos la felicitaban por la calidad de sus trabajos... Y entonces volvió a recordar. No había nada que encontrar; hacía muchísimos años que no pintaba nada. Había querido estudiar Bellas Artes, pero no se lo habían permitido porque no iba a encontrar trabajo con eso, le habían dicho. Debía estudiar algo que le permitiera ocupar un buen lugar. Algo similar le había ocurrido con la música; ser músico no tenía salida, ni siquiera era una profesión. Con esos argumentos se había dejado convencer, y dejando atrás sus sueños, había estudiado la carrera de derecho, consiguiendo trabajo después en una de las empresas más prestigiosas de país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué ese aturdimiento pues? Había tenido éxito; un buen trabajo, una buena posición. Su pensión era más que considerable... Cayó en la cuenta entonces, de que estaba sola en casa. ¿Dónde estaba su esposo? Miró a su alrededor; no había fotos, ni una sola. Qué triste, se dijo. ¿Cómo podía vivir sin ninguna foto que le recordara sus mejores momentos? Quizás era viuda, se le ocurrió, y había guardado sus recuerdos para evitar sentirse melancólica. Pero ¿Por qué no había fotos de hijos, o nietos? Su reflejo indicaba que ya era muy mayor... Además mientras buscaba, había entrado en una habitación donde había una cama sin hacer y sobre ella, un pijama de mujer. Pero no era suyo. Alguien más debía vivir allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tenía hijos ni nietos. De repente tuvo eso claro. Nunca se había casado.Sin embargo, una punzada en su pecho le indicó que había habido alguien.&lt;br /&gt;Un joven, hacía mucho tiempo, le había roto el corazón. Su primer gran amor, había roto su confianza sumergiéndola en un pozo de desesperación. Era muy ingenua, no tenia experiencia y su iniciación en el mundo real no fue instructiva para ella. Trataron de animarla, de hacerle ver que esas cosas pasan, y que no sería ni la primera ni la última en sentirse así. Pero no sirvió de nada; se negó a aprender de ello. Y cerrándose en sí misma, se refugió tras un caparazón artificial del que no volvería a salir.&lt;br /&gt;Años después, un buen hombre se cruzó en su camino. Alguien que hubiera merecido la oportunidad de ser conocido, sin prejuicios ni recelos. En cambio ¿Qué hizo ella? Huir. Al darse cuenta de lo importante que esa persona empezaba a ser, huyó. Dejó que su mente ahogara a su corazón, y luchó a contra corriente, apartándose de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COBARDE sonó en su cabeza tantos años después. Cobarde. Sí, había sido una cobarde durante toda su vida. Jamás se había arriesgado a hacer lo que realmente quería.&lt;br /&gt;Sonó la puerta de la entrada y se acercó curiosa. Una mujer joven entró cargada de bolsas y usando una llave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Oh, señora Álice!" -dijo la mujer, "¡Ya se ha levantado!" -dijo, y mientras hablaba miraba a su alrededor como esperando ver algo fuera de lo normal-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álice la miró desconcertada pero serena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Señora Álice, soy Ana ¿Recuerda?" -dijo dejando las bolsas en el suelo lentamente. "Vivo con usted de lunes a viernes y la ayudo con la casa, la comida, a asearse..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álice seguía mirándola sin acabar de comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Soy Ana Señora Álice, trabajo aquí en su casa. Usted no puede quedarse sola".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Laura?" -dijo Álice sin pensar. Ese nombre había venido a su cabeza de repente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No, yo soy Ana. Laura es la chica que la ayuda los fines de semana".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Claro, claro Ana. Ya lo sé, no soy tonta, no me hables como si lo fuera. Buenos días, ¿Cómo estás chiquilla?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pensó Ana. hoy tiene un buen día, no le ha costado reconocerme y parece muy calmada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Buenos días Señora Álice. Bien, estoy bien gracias. ¿Cómo se encuentra esta mañana? Es raro verla levantada tan temprano, usted nunca se despierta antes de las diez. Estaba comprando algunas cosas. ¿Lleva mucho rato despierta?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez miró a su alrededor buscando algo raro. Voy a tener que arreglármelas de otra manera - pensó- Tal vez los viernes, cuando venga Laura. Esta señora no puede estar sola. A saber lo que le puede dar por hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Un rato Ana , sólo un rato" -contestó Álice-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Tiene hambre?, le voy preparando el desayuno, ¿vale?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Álice no contestó, dio media vuelta y se dirigió pensativa a su habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cobarde, volvió a pensar. Sí, ya todo encajaba. Hacía tres años que le habían diagnosticado demencia senil. Por eso no podía estar sola, por eso la cama de la habitación de invitados estaba deshecha. Ana la ocupaba. Por eso le hablaba tan pausadamente, esperando una mala reacción. Por eso ella misma olvidaba quién era  y se desorientaba. Pero hoy todo encajaba; toda su vida estaba hoy con ella. Cobarde, sonó en su mente y las lágrimas acudieron a sus ojos. Se las limpió y salió del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ana" -la llamó. "hoy que estoy aquí, ¿Aceptarás un consejo?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana salió de la cocina y se acercó a ella con una sonrisa tierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Qué cosas tiene Señora Álice, usted siempre está aquí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Yo me entiendo. Bueno, y tú ya sabes a qué me refiero, no me chinches. ¿Aceptarás un consejo?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Claro que sí señora" -dijo y estrechó entre sus tersas manos la arrugada mano de la anciana. "Cuéntemelo".&lt;br /&gt;"Nunca tengas miedo de ser quien quieras ser" -le dijo- "No dejes nunca de soñar y lánzate a por cada uno de esos sueños sin dudar. Por disparatados que parezcan. No hay nada más triste que una vida no vivida por propia voluntad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Muchas gracias Señora Álice, así lo haré. Y a hacía tiempo que no hablábamos de esta forma. Me alegro de que esté de vuelta" -dijo guiñándole el ojo con complicidad- "La echaba de menos. Venga, vamos a la cocina que su desayuno está casi listo. Podemos charlar un rato si quiere".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Sí Ana, ve, ahora iré yo. Necesito ir primero al baño".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Vale, ¿Necesita ayuda?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No, no , en seguida voy".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álice entró en el baño y se miró de nuevo al espejo. Esta vez, plenamente consciente de quién era. Cobarde. Una mujer que no había luchado por sus metas y se había refugiado en un trabajo que odiaba para no ver lo que posponía. Había tenido miedo de vivir; y su tiempo se había agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana empezó a extrañarse de que Álice no fuera a desayunar y se acercó al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;" Señora, ¿está bien?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No contestaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Señora, ¿necesita ayuda?, voy a entrar ¿de acuerdo?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir, vio a la anciana de pie frente al espejo. Ésta al verla, se giró todo lo rápido que pudo, elevó la una mano hasta el pecho y gritó con expresión aterrorizada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Quién es usted y qué está haciendo en mi casa!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Rebecca Ruíz (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6320600575944026917?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/05/alice.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-m8nkGL8Cekw/TcvpTN2k78I/AAAAAAAAAtY/9lG4W0VU550/s72-c/alice.png' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-8118467012037940365</guid><pubDate>Fri, 01 Apr 2011 14:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-04-10T06:55:21.693+02:00</atom:updated><title>La gran boca</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0b9ef1b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-gPRjQ5dtgLY/TZXix-t2Y1I/AAAAAAAAAtQ/YnPPaH_69CM/s1600/LGBRe.png"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 252px; height: 208px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-gPRjQ5dtgLY/TZXix-t2Y1I/AAAAAAAAAtQ/YnPPaH_69CM/s320/LGBRe.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5590623860727112530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Estaba desayunando una cerveza. Llamaron al teléfono. Debió sonar como unas cien veces. Finalmente despegué el auricular: era Laura. Respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;-¿Tú me consideras una amiga?-preguntó ella.&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Ya lo has oído y creo que la respuesta es NO. ¡Los AMIGOS se llaman por teléfono y  hablan ! ¡Los AMIGOS no sólo follan sino que también quedan para ir al bar a tomar una cerveza! ¡Los AMIGOS se cuentan sus cosas y son sinceros  y no se quieren porque uno se ha quedado sin dinero para comprar tabaco!!&lt;br /&gt;¡ Los AMIGOS SIEMPRE tienen aunque sea cinco minutos para llamar y preguntar ¿cómo estás?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me soltó todo esto durante diez minutos, todo el tiempo. Sólo decía eso y vocalizaba mucho, supongo que era para que la entendiera bien.&lt;br /&gt;En realidad tenía razón: no la había llamado en ocho o nueve días, pero también era verdad que no la consideraba una amiga. ¡Sólo la conocía hacía dos meses! Ya estaba empezando a pensar que era una chiflada o algo así. Mientras dejaba que soltara por teléfono  su discurso habitual, me puse a reflexionar  sobre el comienzo de nuestra relación.&lt;br /&gt;Empezó todo por una equivocación, dos meses atrás. Me vio en el andén del metro, cagándome en todo: me cagaba en el transbordo, me cagaba en el conductor del metro, me cagaba en una vieja que no paraba de mirarme...&lt;br /&gt;Finalmente se acercó  y me dio un cigarrillo. Creo que realmente lo necesitaba. La diarrea se esfumó. Empezó a hablarme:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Deberías follar más. Estás muy agresivo. Seguro que hace más de dos semanas que no follas. ¿A qué acierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía razón: sólo se equivocó por una semana. Hacía tres que mi chica me había dejado por otro culo después de ocho cálidos meses.&lt;br /&gt;Yo no le respondí y dejé que el metro se fuera sin mí. Podía ser una oportunidad.&lt;br /&gt;Siguió preguntando, siempre estaba preguntando, casi nunca afirmaba nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gusto o voy a ser una de esas chicas a las que tienes que mirar dos veces para auto convencerte de que: “bueno... no está tan mal, y al fin y al cabo yo estoy TAN solo...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sabía eso de mí pero creo que acertó: lo segundo. Sin embargo respondí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres lo único en que sería incapaz de cagarme hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me agarró del brazo y cogimos el metro.&lt;br /&gt;No era mi tipo, es decir, no era como mi ex novia, pero tenía una GRAN boca. Supuse que algo se podría hacer con aquello.&lt;br /&gt;Lo siguiente que supe es que estaba en su apartamento. Yo no había dejado el mío, simplemente, lo había abandonado un tiempo. Llevaba con ella tres semanas. Con ella, con su perro, su loro, su cama y el resto de sus muebles.&lt;br /&gt;Me cuidaba muy bien, yo no hacía nada y ella llegaba de trabajar y se ponía a preguntar, le encantaba preguntar. A ella le bastaba con un beso y con que le contestara siempre que sí. Trabajaba en una panadería y siempre llegaba más o menos a las ocho y media, con bollitos calientes y un paquete de tabaco. Eso era lo mejor del día: lo de los bollitos y lo que pasaba después: realmente SÍ que acerté con su boca. Ohh! ¡Qué GRAN boca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Has sacado a pasear al perro?-preguntó.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Ya sabes que necesita correr un poco todos los días, tiene que estar ágil.&lt;br /&gt;-¿Te ha molestado mucho la bruja de al lado hoy?  No le hagas caso está un poco loca. Todos lo están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se refería a los vecinos y francamente tenía razón. Había uno que se pasaba la vida fuera de su apartamento, en el rellano, picando el ascensor. Cuando subía alguien, él esperaba a quien fuese sólo con sus calzoncillos y su gran barriga peluda. Cuando se abría la puerta, allí estaba él: simplemente riéndose. Luego se ponía muy serio, como si fuera a llorar y se metía corriendo en su apartamento. Él y su gran barriga peluda. A mí me lo hizo un par de veces, pero tampoco me molestaba demasiado.&lt;br /&gt;Así que estuve allí con Laura un mes y medio, y no me podía quejar, realmente no podía hacerlo... por eso me largué. Echaba de menos mis diarreas, llevaba mucho tiempo usando supositorios de glicerina. Así que la dejé allí con su perro, su loro, su cama y el resto de sus muebles.&lt;br /&gt;Había dos cosas que dejaba con una cierta tristeza: el perro y su  GRAN boca. Los polvos tampoco estuvieron mal...  lo cierto es que no me podía quejar, no.&lt;br /&gt;Volví a mi apartamento y al olor a cerrado. Me gustaba aquel olor.&lt;br /&gt;Durante la semana siguiente la llamé un par de veces y seguimos follando también un par de veces, pero luego, se acabó. No pensé en llamarla más. Pero creo que ella no supo ver que había bajado el telón y continuó llamándome. Dos semanas. Dos semanas llamándome todos los días y como de costumbre, sólo preguntaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo estás?, ¿Me echas de menos?, ¿Me quieres un poquito? El perro está triste sin ti... y yo también. ¿Podemos ser al menos amigos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente respondí que sí, que podíamos ser amigos, pero creo que se lo tomó demasiado en serio. Lo digo por lo  de las llamadas. Durante esas dos semanas me estuvo soltando el mismo rollo de:  “ me-consideras-una-amiga . Los-AMIGOS-se –llaman-por-teléfono...”  todo eso. Un día incluso se puso a llorar y a llamarme HIJO DE PUTA, y que no tenía sentimientos y que ella me quería y que lo había hecho TODO por mí...&lt;br /&gt;Yo, nuevamente, le dije que tenía razón pero que no podía ser. Puede que fuera verdad que no tuviera sentimientos... o quizá sí, porque prometí llamarla a la semana siguiente, y lo iba a hacer, por el rollo de la amistad y eso, pero de nuevo se adelantó.&lt;br /&gt;Allí la tenía otra vez al teléfono, sollozando. Yo ya iba por mi sexta cerveza de desayuno. Ella había estado hablando durante... no sé...había perdido la noción de tiempo pensando en los últimos dos meses. Finalmente me despertó de mi letargo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedes contestarme de una vez? ¡¡¡ Llevo dos horas hablando sola!!! ¿Ni siquiera tienes un rato para una amiga, no?&lt;br /&gt;-Sí, para una amiga sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colgué. Creo que me pasé. Me sentí un poco mal, pero supuse que ya se me pasaría.&lt;br /&gt;Pasaron tres meses después de aquella llamada. Al fin: NADA. SILENCIO. Daba igual, de nuevo estaba solo, en mi apartamento, cagándome en todo. Necesitaba tabaco, pero no tenía a Laura.&lt;br /&gt;Un día la vi con aquel tipo en un bar. Yo estaba solo y ella no me vio. Cuando se fue al lavabo me acerqué al tipo y le dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo está el perro?&lt;br /&gt;-¿Qué?- respondió él.&lt;br /&gt;-Realmente te llevas una de las mejores bocas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me fui. El tipo se me quedó mirando. Se levantó y se dirigía hacia mí cuando llegó Laura. Ella siguió sin verme. Yo sí que la vi. Iba con un paquete de tabaco y un cigarrillo en su boca.&lt;br /&gt;Finalmente se sentaron y bebieron de sus cervezas. Yo me marché pensando en aquella GRAN boca.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;XikaBuk (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8118467012037940365?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/04/la-gran-boca.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-gPRjQ5dtgLY/TZXix-t2Y1I/AAAAAAAAAtQ/YnPPaH_69CM/s72-c/LGBRe.png' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-7992192824689059681</guid><pubDate>Sun, 13 Mar 2011 16:27:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-03-17T16:44:12.093+01:00</atom:updated><title>Avión de papel</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=12c5c79" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-oM9eZCeb88U/TXz3WSMsEYI/AAAAAAAAAtI/WOJvKTJJTT8/s1600/plane.jpeg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 254px; height: 254px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-oM9eZCeb88U/TXz3WSMsEYI/AAAAAAAAAtI/WOJvKTJJTT8/s320/plane.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5583609600246813058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Aquel día amaneció nevado. Era Navidad y Carlitos se levanto temprano  para ver los regalos que deberían estar debajo del árbol. Aquel año  aunque se había portado bien y las notas eran muy buenas solo había  pedido una cosa a Papa Noel.&lt;br /&gt;Su “regalo” no estaba debajo del árbol como él esperaba. Rebuscó y  rebuscó entre una multitud de cajas envueltas en papeles de colores y  sujetas con deslumbrantes cintas. Un sentimiento de tristeza inundó su  pequeño cuerpo dando paso a una total alegría al escuchar una voz que  provenía de la cocina. ¡Era la voz de su padre!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mama sonreía al ver tan feliz a Carlitos y como éste se olvidaba de  desayunar mientras le contaba a su padre con todo lujo de detalles todo  lo acontecido en los dos últimos meses. Había mucho que contar y no  quería dejarse nada en el tintero. Le contó como Luis se había  fracturado la pierna jugando al fútbol, la colección de cromos que tenia  Dani y que según su madre terminaría algún día en el cubo de basura  sino recogía su habitación. Le contó también que Don Fernando, su  profesor, había sido sustituido por la señorita Clara. Relatos y relatos  fueron sucediéndose uno tras otro separados solo por los momentos en que  Carlitos mordía una galleta o sorbía del vaso de leche.&lt;br /&gt;Carlitos recordó a su padre una promesa realizada antes de que se  marchase a trabajar lejos. Una promesa de que le enseñaría a fabricar  aviones de papel y que juntos irían al parque, para que estos pudieran  volar sin chocarse con las paredes de la habitación o del pasillo de  casa.&lt;br /&gt;Papa sonrió al recordar esta promesa y sacó unos folios de su cartera.  Carlitos rebosaba felicidad mientras ayudaba a recoger la mesa a su  madre. Se imaginaba a sí mismo como a un gran ingeniero capaz de crear  un avión tan grande que fuese capaz de llevar una ciudad en su interior.&lt;br /&gt;Después de varios intentos logró al final un avión de papel aceptable.  Realizó las primeras pruebas en el pasillo y aunque el vuelo era cortado  por las paredes, Papá le dijo que era un buen avión y que lo irían a  probar al parque.&lt;br /&gt;El parque estaba totalmente cubierto por la nieve, Carlitos y Papa se  abrigaron, pues hacia frío en la calle. El avión se encontraba en el  interior de la bolsa, protegido del viento hasta que llegase a la zona de  pruebas, cercana a los columpios. El viento movía la bolsa, parecía que  el avión estuviera impaciente por salir y volar.&lt;br /&gt;En el parque no había mucha gente, la mayoría se había quedado en casa al abrigo del calor de la calefacción.&lt;br /&gt;Carlitos sacó el avión de la bolsa de plástico y, siguiendo las  recomendaciones de su padre, lo calentó con vaho y le susurró algo  mientras lo hacía, lo sujetó fuertemente y lo lanzó. Parecía que se  estrellaría contra el suelo nevado pero una ráfaga de viento le levanto  hacia arriba, muy alto, muy alto.&lt;br /&gt;La ráfaga lo transportó fuera del parque y finalmente descendió hasta  posarse encima de un coche. Una niña de un hermoso color ébano lo  recogió con sus pequeñas manos y en su rostro se dibujó una cara de  asombro cuando el pequeño avión de papel le susurro un hola. La niña  impregnó de vaho la punta del avión y lo lanzo al aire, que enseguida  lo recogió llevándoselo en una ráfaga de viento helado hasta otro  punto de la ciudad, transportando un nuevo mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Isabel Martínez (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-7992192824689059681?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/03/avion-de-papel.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-oM9eZCeb88U/TXz3WSMsEYI/AAAAAAAAAtI/WOJvKTJJTT8/s72-c/plane.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-3412481249581714645</guid><pubDate>Thu, 10 Feb 2011 16:25:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-12T18:42:46.924+01:00</atom:updated><title>Preparados, listos, ya!</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=4308083" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-biEEtgGFbrA/TVQWESm4_hI/AAAAAAAAAs4/VP6K6shZbQs/s1600/ply.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 304px; height: 225px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-biEEtgGFbrA/TVQWESm4_hI/AAAAAAAAAs4/VP6K6shZbQs/s320/ply.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5572102901934390802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Llegó el momento que tanto habíamos estado esperando mis compañeros y  yo. Hacía algún tiempo que nos estábamos entrenando a fondo para la gran  carrera. Los nervios salían a relucir una y otra vez, ya que todos  queríamos ganar; había mucho en juego. Sin embargo, solamente uno de  nosotros llegaría a conseguir tan consagrado puesto. Los demás  quedaríamos ahí; presos en el olvido, sin ni siquiera tener otra  oportunidad.&lt;br /&gt;Además oí comentar que incluso había varias veces que este tipo de  carreras no eran superadas por nadie, ya que a mitad de trayecto, o en  ocasiones casi al final de este, se presentaba una barrera que nadie era  capaz de vencer, así que no había ganador, y por lo tanto, nadie  conseguía llevarse ese premio tan deseado por todos nosotros. Pero  también es cierto que había muy raras ocasiones en las que la barrera  podía ser saltada con éxito, aunque no sin algunos esfuerzos, ya que  esta presentaba algún defecto. Yo dudaba que esta vez sucediera así y la  sola idea de pensar que una estúpida barrera disiparía mis sueños, me  producía una sensación bastante angustiosa. No obstante aún quedaba otra  posibilidad: en algunas competiciones no existía tal barrera; yo  deseaba ansioso que esta vez sucediera así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También oí decir de las malas lenguas, que a veces, después de superar  la dura prueba, después de haber estado luchando y luchando para  conseguir ser el campeón, este se quedaba sin premio. ¡Menuda putada!  Tengo que confesar que este posible percance me enfurecía muchísimo y en  algunos momentos llegué a pensar en darme por vencido.&lt;br /&gt;Sin embargo, de todos es sabido que en este mundo a veces es mejor  afrontar el riesgo al fracaso que abandonar. Desistir es perder seguro,  sin embargo luchando al menos tenemos dos opciones: quizás perder…  quizás ganar… y yo tuve suerte : gané, no me fue muy difícil, ya que en  esa carrera resultó no haber barrera, así que de lo único que tuve que  preocuparme fue de ser el más veloz. No obtuve un trofeo, como suele ser  lo más habitual, sino que gané dos maravillosos premios. Entonces me  sentí grande, ¡importante! Desaparecieron súbitamente todas mis  angustias y miedos al fracaso; ya no tendría que competir más. Solo  tenía que seguir adelante, seguir junto a mis dos premios, fundirme con  cada uno de ellos, creciendo y transformándome en dos formas visibles:  parecidas pero con un toque diferente entre una y otra. Formas que  dentro de unos meses podrían disfrutar tanto la persona que me creó como  la persona que fabricó los premios para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo hubo algo que me inquietó durante una temporada: yo  sabía que mi creador o la dueña de la fábrica de mis trofeos, podían  decidir arrancarme mi fortuna, mi ilusión, en cualquier momento. Es por  eso que pasé algo de miedo durante los primeros meses, después este fue  evaporándose a medida que el proceso iba transcurriendo sin ningún  altercado.&lt;br /&gt;Finalmente se cumplió el plazo previsto; nueve meses. Ahora sí soy  realmente feliz, ya que mi existencia ha contribuido a dar la vida a dos  estupendas criaturas que ahora crecen y conviven entre vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Emma Tobar (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-3412481249581714645?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/02/preparados-listos-ya.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-biEEtgGFbrA/TVQWESm4_hI/AAAAAAAAAs4/VP6K6shZbQs/s72-c/ply.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-252716400356291124</guid><pubDate>Wed, 02 Feb 2011 15:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-02T17:29:16.333+01:00</atom:updated><title>Cuando ya no hay marcha atrás</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f7e50a0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TUmCekUgO8I/AAAAAAAAAsQ/rLvZ-01uwDQ/s1600/cynhma.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 244px; height: 277px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TUmCekUgO8I/AAAAAAAAAsQ/rLvZ-01uwDQ/s320/cynhma.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5569125875877690306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Agazapado entre dos coches, con la cabeza entre las piernas, en la noche más gélida de aquel mes de febrero, su cuerpo no dejaba de temblar y no se debía precisamente al frío. A pesar de que las temperaturas rondaban los 2º C bajo cero, él no notaba en sus carnes ese puñal helado. Sus puños cerrados y excesivamente rígidos, ya notaban el estado psicológico del rígor mortis, porque él, pese a verse a sí mismo golpeando la pared que tenía en frente con sus puños ensangrentados, pese a que los huesos de sus nudillos comenzaban a vislumbrarse, pese a notar ese dolor...él ya era consciente de que estaba muerto en vida. Nada le importaba excepto golpear una y otra vez la pared, antes grisácea y ahora ya, medio teñida de rojo. Sollozando y preso de involuntarias convulsiones, se preguntaba a sí mismo sin cesar: ¿por qué lo hice? ¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un momento algo le distrajo y le sacó de su delirio. Levantó un segundo la cabeza al mismo tiempo que abría sus ojos de una manera desorbitada. Se trataba de una mosca que rondaba el cuello alto de su jersey de lana roja. Era la única prenda que llevaba puesta después de cometer aquel horrible crimen. Mientras con la mirada perdida seguía el vuelo de la mosca, volvió atrás en el tiempo. Sólo había pasado una hora. Recordó como había ocurrido todo y cerró los ojos fuertemente llevándose los puños a la cabeza, como si con ese acto fuera a quedar exonerado de sus actos. Una imagen del rostro de la chica le pasó como un flash por la cabeza. Como si de un proyector de diapositivas se tratara, las imágenes se sucedían rápidas, concisas, con toda claridad. No pudo permanecer en la misma habitación que ella ni si quiera para coger un pantalón o algo que le resguardara sus partes bajas. Aunque tampoco le preocupó demasiado ese detalle, después de lo que había hecho. Salió a toda prisa de su casa, aturdido y corrió como fuera de sí mismo, como si fuera otra persona la que había cometido aquella barbarie, no él. Se miraba a su lado, corriendo, asustado, sudando. Se miraba perplejo como quien en un mal sueño se mira en un espejo y no se reconoce. Corrió unos 2 km, nadie le vio. Debían ser más de las 3 de la madrugada. Por fin llegó al lugar donde jugaba de pequeño. Una calle sin salida llena de coches aparcados en batería. A unos 10 metros, una de las paredes grisáceas de su antiguo colegio. A él le gustaba aquel sitio...o solía gastarle. Ya daba todo igual. Él ya no merecía lugar seguro. Sólo le arropaba la culpa y el miedo. Apoyado en el frío muro gris, por un momento notó su corazón bombear, pero esa sensación no duró mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notó que se le revolvían las tripas y segundos más tarde vomitó sobre sus pies desnudos. La mosca seguía revoloteándole atraída por el reciente vómito. La apartó con el puño aún cerrado, goteando sangre. Ésta emprendió el vuelo hasta dar con una mierda excretada hacía escasas horas... dado su hedor y consistencia. Se quedó mirando la mierda durante unos segundos que le parecieron horas. Observó como un grupo de moscas se posaban en ella. Por un momento fugaz algo parecido a una sonrisa se reflejó en su rostro. Sin saber el motivo, se acordó de cuando él había sido feliz, antes de aquel crimen y nuevamente, se largó a llorar desesperadamente a la vez que aporreaba la pared con sus nudillos y repetía: ¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Xikabuk (c) 2011&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-252716400356291124?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2011/02/cuando-ya-no-hay-marcha-atras.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TUmCekUgO8I/AAAAAAAAAsQ/rLvZ-01uwDQ/s72-c/cynhma.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>16</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-6303590841034404914</guid><pubDate>Mon, 13 Sep 2010 03:45:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-02-02T17:39:18.024+01:00</atom:updated><title>La decisión más difícil</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0d72c0c" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TI2e6Zv9TYI/AAAAAAAAAr0/OiK8rGi1l7Y/s1600/LDMDre.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 262px; height: 239px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TI2e6Zv9TYI/AAAAAAAAAr0/OiK8rGi1l7Y/s320/LDMDre.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5516239844780363138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; Matsura sujetaba el revólver con las manos temblorosas, casi como un enfermo de Parkinson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Os juro por mi hijo que mañana tendrá el dinero. Decidle al señor Takuma que mañana tendrá el doble de lo que le debo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No Matsura, no acabas de entenderlo. No me ha enviado a recoger dinero. Dispárate en la cabeza y terminarás con todo. Tu mueres, tu hijo se salva. No dispares y entonces moriréis los dos. Es sencillo. No he venido a negociar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por Dios santo... - ahora Matsura lloraba ya sin ningún tipo de complejo - ¡No podéis hacer esto!. Tiene que haber algo de humanidad dentro de vosotros. ¡Dios mio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Piénsalo bien Matsura.  Tienes una oportunidad para salvar tu honor. Tu mujer llegará a casa y te encontrará muerto. Puedes escribirle una nota contándole por qué te suicidaste, miéntele claro. Haz que se sienta orgullosa de tí. Nunca sabrá en qué líos andabas metido.  Ella criará a tu hijo, es un bebé todavía y no recordará nada de su padre. Solamente lo que su madre le cuente, que serán cosas  positivas y agradables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mirad, escuchad por favor. No podéis hacerme esto. ¿Cómo voy a dispararme y volarme los sesos? Joder... Tengo el dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se me acaba la paciencia - el sicario se pasaba un pañuelo por la frente - Hace un calor del demonio aquí. Y aún por encima el enano ese no deja de llorar - señalaba a la cuna que estaba a su espalda.- Me estoy poniendo muy nervioso Matsura. Te doy treinta segundos para acabar con todo. Si no, haremos que esto parezca un robo, pero  tu hijo morirá de todos modos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dios mío... - Matsura acercó el cañón a su boca y cerró los ojos. El sudor resbalaba por las sienes goteando en la alfombra sobre la que se encontraba de rodillas. Temblaba, lloraba... pero ya no suplicaba. Había aceptado lo inaceptable.  Apretó el gatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Click... click. Seguía vivo.  Abrió los ojos para asegurarse y vió a Kazuma bajo el marco de la puerta mirándole fijamente.&lt;br /&gt;- El señor Takuma quería que aprendieses la lección. El lunes llévale el dinero. No hay segundas oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se marcharon cerrando la puerta con suavidad, casi sin hacer ruido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Matsura permaneció de rodillas un buen rato, asintiendo de forma casi mecánica. Vomitó todo el miedo acumulado, se dejó caer en la alfombra con la cabeza sobre los brazos... Le habían humillado, le habían asustado, le habían hecho sentirse el hombre más miserable y cobarde del mundo. Pero estaba vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;giorgiopay (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6303590841034404914?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/09/la-decision-mas-dificil.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TI2e6Zv9TYI/AAAAAAAAAr0/OiK8rGi1l7Y/s72-c/LDMDre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-2733021439493869753</guid><pubDate>Sun, 05 Sep 2010 14:55:00 +0000</pubDate><atom:updated>2011-10-04T07:28:18.383+02:00</atom:updated><title>El viaje</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d165b4e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-inVNd6pC5yY/ToqY-3IOVhI/AAAAAAAAAvw/B0CCeoSZsN4/s1600/evRe.png" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://1.bp.blogspot.com/-inVNd6pC5yY/ToqY-3IOVhI/AAAAAAAAAvw/B0CCeoSZsN4/s200/evRe.png" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Eh, Oliver, podíamos ir a Argentina este verano. LLevamos un par de días de vacaciones y no hemos hecho nada aún.&lt;br /&gt;- Bueno, lo cierto es que es uno de esos países que siempre he querido visitar - dijo mientras abría una lata de refresco - Un país inmenso lleno de hermosos paisajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oliver y Susana comenzaron a preparar su equipaje; una pequeña mochila en el caso de Oliver, una maleta mediana Susana o, como la veía Oliver, un pesado maletón repleto de ropa que, por caballerosidad, terminaría cargando él. Aunque no le importaba y lo hacía con mucho gusto. Una forma más de alimentar su ego masculino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de cenar copiosamente se dirigieron al Telepuerto en taxi. Allí pasaron los habituales controles de seguridad y se unieron a un grupo de viajeros que coincidian con su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- "Viajeros con destino a Argentina, diríjanse a la puerta 21 B. Su viaje será lanzado en 10 minutos"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas ochenta personas entraron en una cabina provista de asientos de plástico y algunos carteles publicitarios pegados en las paredes. Un agente del telepuerto cerró la puerta herméticamente y accionó los correspondientes botones para iniciar el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurridos tres segundos, el hombre se levantó y abrió la puerta. Ordenadamente, los viajeros salieron de la cabina para encontrarse con una gran letrero que les recibía en el pasillo principal: "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Bienvenidos a Argentina 2210. Celebra con nosotros cuatrocientos años&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;JAV (C) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2733021439493869753?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/09/el-viaje.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-inVNd6pC5yY/ToqY-3IOVhI/AAAAAAAAAvw/B0CCeoSZsN4/s72-c/evRe.png' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-8552813536886229032</guid><pubDate>Fri, 09 Jul 2010 14:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-09-05T16:28:12.360+02:00</atom:updated><title>El alma que vino a mi encuentro</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ae9f1df" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TDcwaJ6la4I/AAAAAAAAArU/jwLHlCLEtyk/s1600/AlmaRe.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 242px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TDcwaJ6la4I/AAAAAAAAArU/jwLHlCLEtyk/s320/AlmaRe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5491911496497982338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Cada sábado, a media tarde, solía acudir al cementerio cogido de la mano de mi abuela, y el que se refiere a esta pequeña historia, indudablemente, no podía ser menos. A pesar de todo, eran tiempos de mi añorada infancia, así que no me importaba rememorarlo en absoluto. Sin embargo, jamás logré comprender por qué ella se empeñaba en visitar, semana tras semana, aquél lugar que tanto recelo me inspiraba. Ritualmente, cruzábamos una a una las angostas calles que nos iban acercando a nuestro destino, plagadas de innumerables nichos de cuatro alturas, cada uno de ellos con sus correspondientes fotografías ajadas en blanco y negro de personas con mirada melancólica o almidonada sonrisa, que provocaban en mis adentros un profundo y desbocado terror, en extremo difícil de controlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piernas me temblaban a cada paso, creyendo ver fantasmas por todas partes mientras el corazón me palpitaba con frenesí, deseando que mi abuela cediera en su afán de sujetarme con fuerza y poder así aprovechar para salir corriendo de aquél lugar que yo creía maldito. Pero cuando lograba zafarme tan solo era capaz de frenar la marcha, porque ni siquiera podía tener la suficiente valentía como para mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pablito! ¡Haz el favor de no quedarte rezagado! –gritó mi abuela, como era su costumbre cuando pensaba que se le hacía tarde-. No podemos perder tanto tiempo…&lt;br /&gt;Finalmente, mi abuela se detuvo en uno de los nichos, situado en la tercera de las alturas, donde se suponía que debía reposar el abuelo desde hacía más de veinte años, mucho antes de que yo naciera. En aquella ocasión no pude evitar preguntarle:&lt;br /&gt;-¿Y por qué lleva ahí tantos años? ¿Por qué no regresa con nosotros?&lt;br /&gt;-Porque llega un día en que esta es la única morada en que podemos descansar, hijo mío, y a tu abuelo le llegó ese día hace ya más de dos décadas.&lt;br /&gt;-Pues yo no quiero que me llegue a mí ese día; ni a ti tampoco, abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ella acarició mi mejilla derecha, regalándome una de sus tristes sonrisas, las únicas que podía captar en ella desde que yo tenía uso de razón. Sólo tenía ocho años, pero la vida había sido conmigo tan cruel que parecía tener como mínimo ocho veces más aquella edad. Al menos, eso era lo que mi abuela le decía a todo el mundo.&lt;br /&gt;Existía en el cementerio un panteón que siempre me impresionaba cada vez que transitábamos por una de las callejuelas plagadas de tumbas colocadas a ras del suelo. Se trataba de una escultura tallada en piedra, representando a una mujer desfallecida sobre un arcón de enormes proporciones. Aunque ajada la figura debido al transcurso del tiempo, el cuerpo y los rasgos faciales de la mujer aún conservaban una perfecta definición. Su rostro denotaba una gran tristeza, y de tener vida propia habría aparecido lleno de lágrimas, sin lugar a dudas. Una de sus manos reposaba extendida sobre el arcón, mientras que la otra sujetaba su abultado vientre, comprendiendo que debía llevar una nueva vida en sus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba convencido de que el panteón intentaba representar alguna historia, muy probablemente relacionada con la persona enterrada justo debajo de aquella impresionable estatua. Así que, ni corto ni perezoso me dispuse a intentar sonsacarle dicha historia a mi abuela, si acaso la supiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuela –dije, señalando descaradamente aquella triste figura- ¿tú sabes que pudo ocurrirle a esa pobre mujer? ¿Es ella la que se encuentra enterrada en el panteón?&lt;br /&gt;-No, Pablito… no solo ella.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir? –pregunté intrigado ante su respuesta.&lt;br /&gt;-Todos los que tenemos ya cierta edad conocemos la historia de sus eternos moradores, aquel matrimonio tan bienaventurado hasta que la desdicha cayó sobre ellos el día en que el marido falleció en la guerra de Cuba, justo un día antes de que finalizase el conflicto. Iban a tener un niño, y a consecuencia de la noticia, la desdichada mujer no fue capaz de superarlo, quitándose la vida con un mortal veneno. A pesar de la tragedia, la iglesia la condenó después de muerta sólo por haber dejado que el niño que llevaba en su vientre muriese con ella.&lt;br /&gt;-Pero… ¿por qué, abuela?&lt;br /&gt;-Eran otros tiempos, Pablito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sentimiento de repulsa surgió en mi cerebro ante aquella, a mi entender, injusta decisión. Al fin y al cabo, había sido un acto desesperado por parte de la mujer, así que… ¿por qué no debía ser perdonada?&lt;br /&gt;No podía apartar la mirada de aquella desconsolada figura, y tan ensimismado estaba que de repente todo el entorno pareció transformarse, convirtiéndose en un paisaje totalmente distinto. No era la primera vez que me ocurría algo semejante, y aunque me aterraba, nunca era capaz de contarle a nadie, ni siquiera a mi abuela, aquello que me sucedía cuando menos lo esperaba. El panteón formaba parte ahora de la habitación de una casa desconocida por completo para mí, al mismo tiempo que la escultura cobraba vida inesperadamente. La mujer que hasta ese instante yacía sobre el arcón, se levantaba ahora dirigiendo su mirada hacia donde yo me hallaba, a muy pocos metros de distancia. Sus ojos estaban inundados en lágrimas, pero estas desaparecieron en apenas unos segundos como por arte de magia. Y una bondadosa sonrisa pasó a formar parte de su rostro, unida a una anhelante mirada que me invitaba a detenerme en mi aterradora huida del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué… quieres de mí? –alcancé a decir, sin dejar de temblar.&lt;br /&gt;-He escuchado la conversación con tu abuela –respondió, acercándose hacia mí- y al comprobar que podías ser capaz de verme, he querido manifestarme para contarte la verdad sobre lo que sucedió el día de mi muerte.&lt;br /&gt;-¿C… cómo te llamas? –inquirí de nuevo con timidez ahora, tras asentir con la cabeza.&lt;br /&gt;-Demelza, que significa diosa de la cosecha y la tierra.&lt;br /&gt;-Tú… no te quitaste la vida, ¿verdad? ¿Es eso lo que pretendes decirme?&lt;br /&gt;-En realidad sí deseé hacerlo, porque no podía concebir la vida sin mi amado esposo, pero comprendí que debía mirar por mi futuro hijo, producto de nuestra unión, de nuestro amor. Sin embargo, caí gravemente enferma debido al desconsuelo que me produjo tan triste noticia. Cuando el médico acudió ya era demasiado tarde, porque el corazón de mi niño había dejado de latir. Así pues, los dos motivos de mi existencia se habían marchado para siempre, y ya nada tenía sentido para mí. ¿Para qué seguir viviendo? El médico deseaba salvarme a toda costa, pero le supliqué que me dejara morir. Obviamente, mi decisión iba en contra de sus principios morales y religiosos, aunque vio tanta pena en mi corazón que finalmente logré que entrara en razón. Le hice abandonar la casa con la promesa de que no dijera a nadie que estaba al borde de la muerte. Nadie además de él lo sabía, a excepción de mi criada, la cual se había encargado de ponerle en antecedentes sobre mi enfermedad. Del resto ya conoces la historia, Pablito. Me dejé caer sobre el baúl, y llorando esperé a que se extinguiera para siempre mi vida. Pero no me importaba, pues sabía que al otro lado mi amado esposo y mi querido hijo estarían esperándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer no dudó un instante en acariciar suavemente mi cabello, segura de que en esta ocasión ya no me apartaría de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabes? –prosiguió-. Eres un niño muy guapo, y estoy segura de que mi hijo habría sido tan bello como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras me sorprendían ahora. ¿Acaso no se suponía que había ido a reunirse con él y su esposo en el momento de su muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero… ¿es que no pudiste conocerle al fin?&lt;br /&gt;-No puedo verle físicamente, pero sí soy capaz de leer su alma. Y es un alma noble, como sin duda lo es la tuya, Pablito. Esa es la razón de que puedas verme. Solo aquellos cuya alma está limpia son capaces de hacerlo. Y no sólo a mí, sino a todos aquellos espíritus que, en un momento determinado se dejan ver. Sin embargo, un día dejarás de vernos y será signo evidente de que habrás crecido, porque tu alma, aunque buena aún, habrá sido corrompida por el hombre. Pero no te asustes… puesto que serás fuerte, y conseguirás librarte finalmente de ese triste mal. Un día lo conseguirás, y entonces me recordarás, tal cual me has visto ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo pude asentir, aun sin lograr entender ni una sola de sus palabras. Sin embargo, de repente una lucecilla se encendió en mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees que podré ver a mi abuelo? Nunca llegué a conocerle.&lt;br /&gt;-¿Te gustaría?&lt;br /&gt;Agité de nuevo la cabeza en sentido afirmativo.&lt;br /&gt;-Él llegará a ti un día, cuando crea que realmente lo necesitas. Entonces lo verás…&lt;br /&gt;-Pero yo desearía que fuese ahora –dije, manifestándose en mi rostro una gran tristeza. Y además, has dicho que es ahora cuando puedo veros…&lt;br /&gt;-A veces no es tan fácil, Pablito. Pero puedo asegurarte que él no deja de pensar en ti, allá donde se encuentre.&lt;br /&gt;-¿Volveré a verte a ti, entonces?&lt;br /&gt;-Sí, si tu quieres. No sé hasta cuando podré hacerlo, pero siempre que vengas al cementerio, si lo deseas me encontrarás.&lt;br /&gt;Entonces un extraño deseo de abrazarla creció en mí de forma inesperada. Y al ver que me acogía en sus brazos, un reguero de lágrimas comenzó a caer por mis mejillas. No podía dejar de hacerlo, y era un sentimiento tan profundo que sin duda debía provenir del fondo de mi alma.&lt;br /&gt;-Mi… mamá hace dos años que se marchó, y aún no ha regresado a casa. La echo de menos… tanto que cuanto la vea no dejaré de abrazarla, como hago ahora contigo. Ella es tan guapa como tú, ¿sabes?&lt;br /&gt;-Lo sé, mi niño, lo sé…&lt;br /&gt;Fueron las últimas palabras de aquella mujer que tanto se parecía en realidad a mi mamá, porque instantes después sus manos dejaban de acariciar mi cabello, hasta volatilizarse por completo. Desconozco cuánto tiempo había transcurrido, pero pude escuchar ahora a mi abuela que me llamaba sin cesar:&lt;br /&gt;-¡Pablito, hijo! ¡Vuelve en ti! A veces pienso que estás en las nubes. ¡Se nos hace tarde, chiquillo!&lt;br /&gt;-Abuela…&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, cielo?&lt;br /&gt;-La mujer del panteón –dije, señalando la escultura, de nuevo en su estado original-. Se llama Demelza…&lt;br /&gt;-¿Y tú como lo sabes?&lt;br /&gt;-Porque he hablado con ella. Me lo ha dicho. Además, no murió envenenada, abuela, ni se quitó la vida. Murió de amor…&lt;br /&gt;-Claro, hijo –afirmó, mirándome e impregnando sus ojos de pura tristeza-. Si te lo ha dicho, es porque será verdad…&lt;br /&gt;-Lo es, sé que lo es. ¿Y sabes que? Me ha dicho que un día podré ver al abuelo. Y yo quiero al abuelo, pero… antes quisiera ver a mamá. Dime, abuela, ¿cuándo volverá de su viaje?&lt;br /&gt;-Pronto, mi niño, muy pronto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años después, perdida la inocencia, supe que mi madre estaba en el cielo, y que no regresaría nunca más. Hasta ese momento, ni un solo sábado dejé de ver a Demelza, a la que tenía como mi segunda madre. Sin embargo, también ella desapareció un día para siempre, aunque al menos me quedaba el consuelo de ver su escultura en el panteón. Y aún hoy, cuando acudo al cementerio en las ocasiones que regreso a mi antigua ciudad, no falta ocasión en que la visito, de la misma forma que lo hago con mi madre y mis queridos abuelos.&lt;br /&gt;Y el corazón me dice que, tarde o temprano, cuando sientan que los necesito, volveré a verles…&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Francisco Arsis (c) 2010&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8552813536886229032?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/07/el-alma-que-vino-mi-encuentro.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TDcwaJ6la4I/AAAAAAAAArU/jwLHlCLEtyk/s72-c/AlmaRe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-2165453022298727946</guid><pubDate>Sat, 05 Jun 2010 15:20:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-06-18T19:14:44.904+02:00</atom:updated><title>Súcubo</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=06b7de1" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TAprpWLhn2I/AAAAAAAAArM/0urIfTexoVE/s1600/SucuboRE.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 241px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TAprpWLhn2I/AAAAAAAAArM/0urIfTexoVE/s320/SucuboRE.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5479310254722359138" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Nunca pude ver su rostro completo. Aquella noche de reyes, mientras todo el mundo dormía y esperaban la recompensa por haberse portado bien a lo largo del año, yo me encontraba realizando la ronda del museo de las dos de la madrugada. En mi mente rondaba la idea de que este año,&lt;br /&gt;a menos que me tocase algo a la lotería, jamás saldría de este aburrido trabajo.&lt;br /&gt;La verdad es que no me puedo quejar mucho, y menos como está la situación en el país, pero sinceramente no me veo con sesenta años y guardando polvo como la mayoría de los objetos que hay en este lugar. Cuando regresé al cuartucho para deleitarme con un chocolate calentito y un trozo de roscón que había conseguido birlar a mi madre, ella estaba allí. La verdad es que no creo en los reyes magos, pero ver a una mujer solamente vestida con un colgante y fumando un cigarrillo, con un toque que solo una femme fatale de esas de las pelis de cine negro puede darle, hace que uno se replantee sus creencias al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdone señorita, no sé si se ha dado cuenta pero esto es un museo y, como indican las reglas internas y las aprobadas por el Gobierno respecto a los lugares públicos , usted está infringiendo una de ella al fumar en un lugar cerrado. Ruego que apague de forma inmediata el cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no dijo nada. Los nervios me recorrían todo el cuerpo. No es que no haya visto mujeres desnudas de carne y hueso en mi vida, pero las formas de esa mujer llamaban a mi parte lasciva de una forma salvaje. El humo del cigarrillo le ocultaba parte del rostro y ahora, después de lo acontecido, diría que también lo expulsaba por la yema de los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tendré que tomar medidas al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya lo sé, parecía que estaba hablando un actor de una peli porno y no con un vigilante de museo rodeado de cultura y reglas, pero mi mente se estaba nublando.  Y no solo era por el humo que me estaba rodeando. Debía asegurarme de que esa mujer era mi regalo de reyes. Debía asegurarme de que Melchor se había acordado de mí. De que me debía una de cuando tenía ocho años y aquel año me trajo una baraja de cartas en lugar de la PS3 que le había pedido, y para la cual me había esforzado en portarme bien durante casi todo el año. Debía asegurarme o me denunciaría por violación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es usted mi regalo de reyes?- Pregunte de forma estúpida, pero eso si manteniendo ante todo la educación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no dijo nada. Sus labios carnosos solo se entreabrían para dejar escapar el humo del cigarrillo y para ponerme más nervioso. Mantuve la distancia aunque sus turgentes pechos, su cadera de curvas perfectas y su… Debía de contenerme aunque en mi mente ya me la estaba tirando sobre la mesa y chupaba su cuerpo recubierto del chocolate que me esperaba impaciente cerca del televisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El roscón seria para después, ya que yo no fumo. Ella se acerco hacia mí. No tenía miedo en mi mente. Solo albergaba la idea de que era mi regalo de reyes y que mientras andaba separaba las piernas. Y eso sí que despertaba algo en mi. Me desnudó poco a poco, sus dedos estaban negros como si los hubiese introducido en pintura, pero estaban muy calientes y sabían donde tocar. Seguía fumando. Y la neblina producida por el cigarrillo nos envolvía para mantener una intimidad entre ambos ante los curiosos disecados que poblaban el exterior. Ya no pude más y, antes de que pudiera abalanzarme sobre ella y dejar escapar mis más salvajes instintos, me lanzó contra la mesa. Me estampó contra el roscón y sentí en mi espalda que tenía sorpresa y que esta se me había clavado en ella. Pero no podía ahora preocuparme de ello. Salvo por el humo y la negrura presente en dedos, pezones y en algún otro lugar de su hermosa piel, fue una noche muy especial. Nunca pensé que pudiese aguantar tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando creía que ya no podía más, ella se ocupaba de que no fuera así. Era incansable. Y cuando estuvo satisfecha me dejó y yo me dormí. Cuando me desperté ya no estaba allí y el humo había desaparecido. Nunca dijo nada y nunca dejó que besara sus carnosos labios y me hubiese gustado hacerlo para contrastar el gusto a humo y carbón que tenia. Un regalo de reyes con sabor a carbón. Curiosa ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Juan Manuel Ortiz (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2165453022298727946?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/06/sucubo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/TAprpWLhn2I/AAAAAAAAArM/0urIfTexoVE/s72-c/SucuboRE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-6181791099851247500</guid><pubDate>Sun, 25 Apr 2010 19:21:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-05-11T07:11:15.258+02:00</atom:updated><title>Alguien como yo</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=503bcd5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S9SanEs4wYI/AAAAAAAAAqs/CGhCMvzdnI0/s1600/ACY.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 149px; height: 208px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S9SanEs4wYI/AAAAAAAAAqs/CGhCMvzdnI0/s320/ACY.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5464162243974840706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sucedió hará cosa de un año. Conocí a una tal Linda de la manera más catastrófica. Yo conducía mi recién estrenado automóvil y todo parecía ir a la perfección. El día era soleado, en la radio sonaba una de mis canciones favoritas y el tráfico, incluso en hora punta, era fluido, para variar. Aquello me sorprendió. Así que me encontraba de lo más relajado y feliz, algo insólito en mí. Abrí la ventanilla del coche y por unos momentos pensé suspirando - ¡qué buen día para echar un polvo! - . Mientras esperaba en los semáforos a que la luz cambiara de rojo a verde, observaba a las jovencitas pasear con sus hermosos escotes, sus interminables piernas y sus enormes y firmes culos. Todas ellas me parecían preciosas. A todas les hubiera dado un buen meneo. Estaba tan salido, que se me empezó a poner dura sólo de imaginar a una de esas nenas bajo mis sábanas. Corrían malos tiempos para mí. Así que sólo me quedaba la imaginación.&lt;br /&gt;Por aquel entonces yo era un tipo ocioso, únicamente me dedicaba a jugar. El póker era lo mío. Había tenido una buena racha y la supe aprovechar. Gané bastante dinero como para vaguear durante un buen tiempo, sin tener que aceptar trabajos de mierda. Así que me dedicaba a ir de aquí para allá, sin rumbo fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese día había decido pasarlo en la costa, lejos de la ciudad. Así que tomé la autopista, cerré la ventanilla y busqué en mi bolsillo mis Marlboro y el mechero. Me puse el cigarrillo en la boca y cuando iba a encenderlo, el mechero se me cayó. - ¡La puta que lo parió! - maldije.&lt;br /&gt;Aminoré la marcha y me agaché un momento para ver si lo encontraba. Por fin lo localicé, lo tenía en mi mano pero en el momento de incorporarme, justo cuando entraba en zona de túneles, de repente lo noté - ¡Crash! Todos los coches estaban parados y choqué con el de delante. El que venía detrás de mi tuvo tiempo de frenar.&lt;br /&gt;El golpe no fue muy fuerte, pero estaba aturdido, algo mareado y con el pulso acelerado. Sin embargo no parecía tener ninguna contusión. De repente pensé en el conductor del vehículo al que había golpeado. Iba a salir para ver si estaba bien, pero no me dio tiempo. Los coches que estaban detrás del mío empezaron a tocar el claxon al unísono.&lt;br /&gt;Entonces apareció ella. Salió del coche con el que había chocado. Era realmente bonita. Preciosos pechos, larga cabellera negra, algo bajita, pero bien formada. Me sentí un enfermo. Acababa de tener un accidente y sólo se me ocurría pensar en echarle un polvo.&lt;br /&gt;Ella parecía cabreada y muy nerviosa, pero yo también lo estaba, no era para menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Serás hijo de puta! - me espetó. - ¿No has visto la señal en el panel luminoso 2 km más atrás que decía: PRECAUCIÓN. RETENCIÓN EN EL TÚNEL? - Tenía razón. Iba tan absorto pensando en mis obscenidades que ni si quiera me fijé en los jodidos paneles luminosos.&lt;br /&gt;- Lo siento mucho - fue lo único que supe decir - ¿Estás bien? - Ella no me respondió. Se quedó mirándome unos segundos y luego se desmayó. Me acerqué tan rápido como pude a ella y empecé a darle palmaditas en la cara. Un grupo de personas de los coches contiguos intentaban ayudar.&lt;br /&gt;- Eh, eh - le decía mientras intentaba reanimarla - ¡recobra el conocimiento, por favor!&lt;br /&gt;En ese momento llegó la policía y una ambulancia. Menos mal que a alguien le daba por pensar cosas sensatas, no como a mí. Justo entonces ella volvió en sí.&lt;br /&gt;- ¿Dónde estoy? - dijo&lt;br /&gt;- Hemos tenido un accidente. ¿Recuerdas? – No me respondió. - ¿Te acuerdas de tu nombre?&lt;br /&gt;- Creo…sí. Linda - dijo con voz tenue - ¿Qué ha pasado?&lt;br /&gt;- Hemos tenido un accidente. Pero estás bien. En realidad ha sido mi… - no pude terminar la frase.&lt;br /&gt;- Vamos, vamos. Hay que llevar a esta joven al hospital - dijeron los tipos de la ambulancia - ¿Usted está bien? - No me dejaron responder. - Tendrá que venir con nosotros también.&lt;br /&gt;- Pero… ¿y el coche?&lt;br /&gt;- No se preocupe por eso. La policía se encargará de eso. Una grúa se llevará los 2 coches a esta dirección. - Me dio una tarjeta que decía: DEPÓSITO LOS 2 HERMANOS. De todas formas, no parece que tengan muchos daños.&lt;br /&gt;- Veamos, ¿puede caminar? Métase en la ambulancia - . A Linda ya la habían subido con una camilla. Estaba despierta. Parecía calmada. Más bonita incluso que antes.&lt;br /&gt;Nos quedamos los dos en la parte trasera. Ella tumbada y yo sentado, a su lado. Nos llevaban al hospital más cercano.&lt;br /&gt;- Siento mucho lo que ha pasado. Quería decirte que ha sido mi culpa. Hice una tontería. No prestaba atención.&lt;br /&gt;- No te preocupes - dijo ella - Lamento haberte llamado hijo de puta.&lt;br /&gt;- Realmente lo soy - . Ella esbozó una sonrisa.&lt;br /&gt;- Por favor, quédate conmigo - . Me tendió la mano. Yo la acepté.&lt;br /&gt;No hablamos más. Cerró los ojos, pero sabía que no dormía. Llegamos al hospital. Yo estaba perfectamente, ni si quiera dejé que me viera un doctor. Me quedé allí esperando a Linda. Era lo menos que podía hacer. Después de 5 horas de espera salió sonriente.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha pasado? - pregunté.&lt;br /&gt;- Tranquilo, estoy perfectamente. Gracias por quedarte - . Le ofrecí un poco de agua que había comprado en una máquina expendedora. En aquel hospital de mierda seguro que ni le dieron de beber. Se la tomó entera. Veía subir y bajar su garganta mientras bebía y noté que ya volvía a ser yo mismo. Mi intermitente se activó. Sucio y degenerado cabrón - pensé.&lt;br /&gt;Decidimos ir a buscar los coches juntos y arreglar el tema de los partes para el seguro. El depósito estaba a 1 hora de camino del hospital. Así que cogimos un taxi y nos dirigimos allí.&lt;br /&gt;Por el camino se la veía relajada. Con la mirada perdida. Yo sólo podía mirar su escote y creo que ella se percató.&lt;br /&gt;- No te preocupes - dijo - tú también me gustas - . Sonrió. Me dedicó una mirada lasciva y me tocó la entrepierna. Luego me besó. Y me besó. Casi me engulló. El taxista nos miraba por el espejo retrovisor. Debió pensar - que tipo con suerte - . Y tenía razón.&lt;br /&gt;- Estoy cachonda - me dijo - Yo no me esperaba esa reacción. Creí que el sucio hijo de puta era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oh, nena. Es la situación más surrealista en la que he estado nunca - ella se rió.&lt;br /&gt;- Ni si quiera me has preguntado cómo me llamo - dije&lt;br /&gt;- ¿Acaso importa? - respondió ella sin dejar de tocarme. - Pero si te hace ilusión…dimelo.&lt;br /&gt;- Jacob, me llamo Jacob. - Vale, Jack - Odiaba que me llamaran Jack, pero dadas las circunstancias, no me importaba demasiado. Ella seguía besándome, tenía la respiración entrecortada. Parecía muy excitada.&lt;br /&gt;- Jack - dijo susurrándome al oído - quiero que me la metas ahora mismo, aquí mismo - . Yo estaba tan erecto que tampoco podía esperar. Así que me bajé la bragueta y ella se quitó el pantalón. El taxista seguía mirando, pero por lo visto no le importaba que nos lo montáramos allí, más bien disfrutaba de la situación. Era increíble. El mundo estaba lleno de tipos y tipas como yo. Al fin y al cabo, no era el único degenerado. Toda la sociedad estaba tan podrida como yo.&lt;br /&gt;Linda se sentó sobre mí y manejó la situación. Realmente sabía moverse. Ya lo creo que sí.&lt;br /&gt;Lo siguiente que supe es que ambos habíamos llegado. Fue precisamente en el mismo momento en el que llegamos a nuestro destino. Nos vestimos a prisa. El taxista nos dijo cuanto era el trayecto sin ni siquiera inmutarse. El cabronazo nos tendría que haber regalado la carrera, después del espectáculo que le habíamos ofrecido.&lt;br /&gt;De camino a la entrada del depósito Linda me dijo - No ha estado mal del todo, ¿eh? - ¿Mal del todo? - pensé. ¿A qué se refería con mal del todo? Yo había estado mejor que nunca. ¡Había sido un purasangre!&lt;br /&gt;- ¿A qué te refieres nena? ¿No te ha gustado?&lt;br /&gt;- Bueno…sí. Los he tenido peores. En algunos momentos parecías estar…un poco flojo. Pero no te preocupes. Eres un encanto, te has portado tan bien conmigo…&lt;br /&gt;- Maldita zorra calienta braguetas - pensé. Pero no le dije nada. Al parecer ella era igual que yo, en mis buenos tiempos, claro. Una obsesa, coleccionista de fugaces experiencias sexuales. El mundo estaba podrido. Ya no había nada que hacer por él.&lt;br /&gt;Recogimos nuestros vehículos. Comprobamos que arrancaban. Hicimos los partes pertinentes y se despidió sin más. Bueno, sí. Mientras se metía en su coche me dijo:&lt;br /&gt;- Te doy un 6 Jack. Porque has sido amable conmigo y porque el asunto ha estado bastante bien. Un placer haberte conocido, aunque haya sido en estas circunstancias. - Soltó una risilla hipócrita - . - Adiós Jack, nos vemos en el infierno.&lt;br /&gt;Mientras arrancaba el coche, pensé en lo irónico de la situación. Tiempo atrás había perdido una mano jugando. Póker de 6 contra escalera de color. Desde aquel día odiaba ese condenado número. Me hacía sentir como un perdedor.&lt;br /&gt;–No me llamo Jack, es Jacob - dije en voz alta. Pero ella ya se estaba alejando. Ni siquiera me escuchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;XikaBuk (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-6181791099851247500?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/04/alguien-como-yo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S9SanEs4wYI/AAAAAAAAAqs/CGhCMvzdnI0/s72-c/ACY.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-785635138620245756</guid><pubDate>Fri, 16 Apr 2010 16:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-18T22:08:56.992+02:00</atom:updated><title>Temporada en el abismo</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=a3839a4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S8iTbZJH-pI/AAAAAAAAAqU/vOllKG8qdvU/s1600/depression-munch.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 253px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S8iTbZJH-pI/AAAAAAAAAqU/vOllKG8qdvU/s320/depression-munch.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5460776647001635474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El remordimiento es el único dolor del alma que el tiempo y la reflexión no logran calmar jamás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;                     Madame Stael&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso que, por mucho que me esfuerce en cambiar las cosas, todo continuará exactamente igual. Gracias a las cenizas de mi juventud, del pasado del que tanto me avergüenzo y del que llevo huyendo una década, he forjado mi obra. A veces me siento orgulloso de ello, no fue fácil sobrevivir a la autodestrucción que me infringí a mí mismo, a las noches de anfetaminas, a las depresiones constantes, a la soledad nacida de la incomunicación. Por otra parte, quisiera que mi destino hubiese sido distinto, no haber recorrido este sendero tortuoso que ha estado a punto de conducirme a la locura en más de una ocasión, aplastado por una corona de espinas y sombras hundida sobre mi frente. Sí, sé que caigo al vacío, sin nada a lo que aferrarme, volviendo a cometer los mismos errores de siempre. ¿Por qué, después de tantos años, siento la necesidad de hablar sobre ello? La respuesta es muy sencilla: tengo que desahogarme de alguna manera para mantener la cordura. No quiero parecer autocompasivo, ni regodearme en mi propia miseria, menos aún quejarme sin motivo alguno. Escribir es una especie de terapia individual, me auxilia a escapar de todo; gracias a ello encuentro sentido a una vida que dejó de tenerla hace mucho tiempo. En perspectiva, gracias a Dios y al Diablo, el vacío que me consumía no es tan intenso como antaño. Recuerdo vivir completamente angustiado, drenado por mis obsesiones, con el corazón roto en mil pedazos y el alma desecha. De hecho, apenas logro comprender cómo pude sobrevivir, porque con lo hundido que estaba, tenía que haber tenido motivos más que suficientes para quitarme de en medio. ¿Por qué no lo hice? ¿Qué es lo que me ha mantenido despierto hasta ahora? Debo comprobar si treinta años insatisfecho, vencido por unos sueños que soy incapaz de realizar, pueden ser cambiados. Por ello me niego a suicidarme: deseo comprobar si todo el dolor y la angustia por la que he pasado tienen sentido o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrás queda la infancia, una niñez amarga y solitaria, atrapado en un ambiente que aborrecía, acomplejado por mi físico y mi manera de ser. Nunca tuve suerte respecto a la amistad, no encajaba en ninguna parte, cosa que me llevaba por el camino de la amargura. No me quedó más remedio que asirme a la literatura como a un clavo ardiendo, fue lo que logró hacerme feliz a todos los niveles, cosa que, ni la sociedad ni mi familiares, consiguieron. Han pasado diez años en los que no he logrado conseguir la paz de espíritu, reprochándome constantemente cada día, sin excepción, los errores que cometí. ¿Por qué he actuado de esta manera? Me odio a mí a mismo con toda mi alma, no soporto cometer fallos, por ello me torturo hasta la saciedad; no merezco otra cosa por ser tan imbécil. La gente suele quejarse de que lo que escribo es demasiado oscuro, demasiado negativo y deprimente, que no es comercial, y por lo tanto, mediocre. Los editores, por ejemplo, los mismos que suelen jugar conmigo y mis novelas sin haber terminado el primer capítulo, suelen comportarse como los seres más repugnantes que he tenido la desgracia de conocer. En este negocio, donde sólo importan las ventas y el número de contactos que tengas, tener talento o pasión es algo irrelevante. Si eres escritor sabrás lo que te digo, nadie apoyará tu obra ni te tomará en consideración; eres un tuerto en un país de ciegos. España es un país de ignorantes, a nadie le interesa la literatura, el arte o la música de calidad. Todo está estereotipado, la gente actúa condicionada por lo que ve en la televisión, por los programas basura, los concursos mediocres, la vida de los famosos de pacotilla que han vendido cualquier muestra de dignidad por dinero. Por poner un ejemplo: el otro día, después de veinte años escribiendo, publiqué mi primer cuento en papel impreso en un libro. Nadie, incluidos los miembros de mi familia, se ha molestado en leerlo y mucho menos en felicitarme. Un poco triste, ¿no es cierto? La realidad no admite excusas: soy un fracasado, me siento incomprendido, y estoy rodeado de gente zafia e ignorante  a los que no le importan mis aspiraciones en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá, ahora que lo pienso, todo es producto de mi imaginación. Puede que no viva en un Estado arruinado por la Crisis y gobernado por políticos corruptos e inútiles, que tengo un trabajo magnífico en el que gano una fortuna —veinticinco euros diarios por ocho horas de martes a domingo—, que las editoriales son empresas abiertas de mente que jamás vacilarían en darme una oportunidad, que los míos me toman en serio y no piensan que deberían encerrarme en un manicomio. ¿Puede que esté siendo cínico? La única manera de llevarlo es con humor, porque, la verdad, con el corazón en la mano, hace mucho que tenía que haberme rendido. Como he comprobado en mis propias carnes, tener aspiraciones artísticas en una era dominada por la telefonía móvil y el Facebook, es perder el tiempo. Puede que lo mejor sea aceptar que llegaré a mi jubilación trabajando de camarero en un restaurante, endeudado hasta el cuello, divorciado de una mujer que me despreciará, solo, porque mis hijos serán egoístas y desagradecidos. Tal como están las cosas, si aceptara un futuro tan espantoso como el que acabo de imaginar, podría pertenecer a una sociedad dominada por los clichés que ha perdido el rumbo desde que entró  la religión católica en escena. Pensar, como concepto, plantearme las cosas como siempre lo he hecho, más que felicidad me ha aportado todo lo contrario. Poseo aptitudes, dones otorgados por la naturaleza, que por hastío o indiferencia, he dejado pasar de largo. El problema, si es que puedo llamarlo de esta forma, es que únicamente me encuentro tranquilo cuando escribo, y que, a pesar de solo tener Internet para expresarme, soy mejor que muchos de los que ganan los certámenes y publican libros. ¿Acaso he sonado arrogante? Sin la altivez no continuaría adelante, siendo egocéntrico y despiadado, serio y profundo en una época de frivolidad absoluta. Y, me cuestiono, dónde estarán las personas como yo, porque supongo que habrán hombres y mujeres que opinen lo mismo, porque, hasta la fecha, no he tenido la suerte de encontrarme con ninguno cara a cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro de diciembre... Ha pasado una década desde mi caída en los abismos. Este relato, en cierta forma, es una manera de exorcizar el pasado; duele cambiar de tal manera que, de un día para otro, eres incapaz de reconocerte delante del espejo. Irónicamente, por las numerosas vueltas del destino, he vuelto a los orígenes, al mismo lugar donde todo empezó. En un principio, estaba aterrorizado, me negaba a regresar, tenía demasiado miedo de los fantasmas intangibles de mi conciencia. Para mi sorpresa, me ha ido mejor de lo que pensaba, apenas he tenido pesadillas y los recuerdos son un borrón indistinto delineado en mi memoria. ¿Por fin he madurado y he admitido los errores que cometí hace tanto tiempo? No lo sé, me extraña sentirme tan tranquilo, no es algo habitual en mí. Me pregunto cuánto tardarán los remordimientos en regresar y arruinarme el presente. ¿Unos días? ¿Unas horas? ¿Unas semanas? Tengo que convivir con una parte lóbrega que no puedo controlar. Es la lucha constante de mi lado positivo contra el negativo. Por desgracia, me guste o no me guste, el segundo siempre ha tenido más poder que el primero. Me es mucho más fácil hundirme en un pozo putrefacto de contriciones que disfrutar de las cosas buenas que puede aportarme la vida. ¿Por qué lo hago? Misterio, nunca he logrado entenderlo, porque, si soy sincero, no hay nada más triste y patético que vivir amargado. Me cuesta admitir mi lado oscuro, el mismo que me obliga a narrar esta historia, un cuento que me había prometido no escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi memoria retrocede, obligándome a regresar atrás, haciéndome recordar el instante que me convirtió en lo que soy. Una discusión, una noche de juerga, a las tantas de la mañana, en una calle llena de gente, aniquiló mi inocencia en pedazos. Jamás hubiera imaginado que las palabras pudieran hacer tanto daño. Posteriormente, después de una madrugada alcohólica que no quiero ni recordar, a la mañana siguiente, cuando abrí los ojos, sentí que me habían arrancado el alma del cuerpo. Horas más tarde, cuando me dirigía a mi hogar, escuché el Disintegration de los Cure. Casi al final del disco, en la penúltima canción, no pude aguantar más y estallé en sollozos desgarradores en la parte trasera del autobús. Sin duda, aunque he pasado por otros momentos terribles, fue el día más triste de mi existencia. No he vuelto a llorar desde entonces: algo se perdió por el camino y no pude volver a recuperarlo. Me transformé en un adulto de un modo cruel y enfermizo que no desearía ni a mi peor enemigo. Ahora que lo pienso, me he mostrado demasiado sincero; hasta la fecha no me había atrevido a contar los hechos tal como sucedieron. ¿Acaso me encuentro mucho mejor por haberlo hecho? En realidad me importa un bledo: lo mejor que pudo pasarme fue sepultar mi inocencia, mil metros bajo tierra, en una tumba tan profunda, que jamás volverá a ver la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdí la pasión, la capacidad de sentir ilusiones, el anhelo por experimentar cosas nuevas, todo por una losa de plomo que poco le faltó para acabar conmigo. He llegado a sentirme infinitamente viejo y acabado, en la orilla del cosmos, sin sueños ni expectativas, barrido por la tormenta que destruyó lo bueno que había en mí. ¿Qué me quedó después de aquello? Poca cosa, me temo, por ello no consigo descansar tranquilo. Espantoso, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;Tuve que aferrarme al odio y a resentimiento para sobrevivir. Extraño la sensación de amanecer sin sobresaltos, tal como sucedía una década antes, pero sé que es una quimera imposible de realizar. Soy un hombre marcado por una condena que llevaré hasta que muera. Por suerte, aunque me ha costado bastante, he aprendido a convivir con ella. Depende del día, toma el control de mi mente, torturándome, convirtiendo el presente en un infierno. Por ello escribo, repito, de lo contrario perdería la cabeza, cosa que no permitiré bajo ninguna circunstancia. La felicidad, en cambio, como concepto, sólo es un instante breve y fugaz, que se desvanece sin dejar rastro.&lt;br /&gt;Espero que, tarde o temprano, termine esta Temporada en el Abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Alexis Brito Delgado (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-785635138620245756?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/04/temporada-en-el-abismo.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S8iTbZJH-pI/AAAAAAAAAqU/vOllKG8qdvU/s72-c/depression-munch.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-3526717970153714018</guid><pubDate>Sun, 28 Mar 2010 18:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-16T15:43:39.201+02:00</atom:updated><title>El crimen de la batea</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2448f3a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S6-kD7anIzI/AAAAAAAAAp0/-36rr3Dojp0/s1600/fishing.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 232px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S6-kD7anIzI/AAAAAAAAAp0/-36rr3Dojp0/s320/fishing.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5453758061164831538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Fue una tarde de verano. No fue un verano cualquiera. No era una tarde de otoño , invierno o primavera.&lt;br /&gt;Eran las doce de la noche cuando escribían, en el periódico local, la esquela de una muerte no anunciada descubierta en una batea.&lt;br /&gt;No me culpo en esta vida de lo que a alguien le suceda, y menos, ¡por Dios bendito! , de la sangre de mi libreta. Él llamó, y maldigo el día, pues mi mente ya preparaba el crimen a mediodía. Nos subimos a la barca como tantas veces hicimos. Salimos desde la playa de Aguia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hacia dónde quieres que reme? - me preguntó un confiado Rowis.&lt;br /&gt;- Ve a la batea que se ve allá , respondí señalando al frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A unos minutos, continué diciendo. Y hacia allí nos dirigimos. Normalmente nos repartíamos el viaje a remo, pero ese día él estaba con ánimo de hacerse sólo el trayecto , y a mi no es que me importara, la verdad, pues estaba demasiado cansado. Fue al rebasar la primera ola cuando empezó el principio del fin. Me recosté sobre la barca y empecé a darle rienda suelta a mi imaginación. ¿Qué se siente al quitarle la vida a alguien, a un amigo, un ser querido?. ¿Sería yo capaz de darle vida a un cuadro que solo era pintura en mis alocadas fantasías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya a mitad del trayecto decidí que era hora de echarse un sueño. Pero yo seguiría despierto. Podía haber sido cualquiera , pero era Rowis quien iba a cerrar los ojos. Ya en nuestro destino subimos a una batea podrida por el tiempo y el salpicar de las mareas. Montamos las cañas y antes del primer lance dimos cuenta de un buen trago de cerveza fría. Después de eso, y tras haber lanzado nuestras respectivas cañas, Rowis tuvo la idea de darse un baño.&lt;br /&gt;Yo le acompañé, pero aun no había cogido temperatura en el agua y ya me encontraba de nuevo sobre la batea. Rowis decidió dar unas brazadas y a continuación reunirse de nuevo conmigo. Fue en ese preciso momento cuando yo desde arriba, utilizando el remo, decidí darle un pequeño golpe en las manos, que se apoyaban sobre el borde para poder subir. Él me miró fijamente y dijo :&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjate de bromas, que me voy a mosquear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando le dije que la cosa iba en serio y que iba a quedarse en el agua, a lo que él repitió que la broma se había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No Rowis , créeme que hoy no vuelves a tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le confesé todo lo que mi mente había estado maquinando desde que habíamos salido de la playa de Aguia. Él me miró, y con voz temblorosa casi suplicó: - Alom déjame subir y no hagas algo de lo que te puedas arrepentir. Le di otro golpe en la cabeza, pero esta vez con más fuerza. Una pequeña brecha asomaba por su frente. Él pasó su mano, viendo la gran cantidad de sangre que manaba, desmayándose a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidamente me recreé en la batea y observé como se iba hundiendo poco a poco. Por unos segundos pensé en lanzarme e incorporarlo pero esa idea desapareció tan pronto como vino. Con sangre fría observé un pequeño banco de peces y lancé la caña hacia ellos. Al retroceder la mirada hacia donde debería estar Rowis me di cuenta que únicamente quedaba una pequeña sombra de él. Se había sumergido en la pequeña ría donde tantas veces acudíamos a pescar. Mi único pensamiento entonces era qué iba decir cuando me preguntaran por él. Pero eso ya era otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que no veo a Rowis. ¿Habrá sido un sueño todo aquello o quizás un hecho real? No hay día en el que salga a pescar y no me lo pregunte.&lt;br /&gt;Tal vez uno de esos días el mar devuelva un cuerpo cuyo nombre sea Rowis. Solo entonces mi cabeza dejará de estar confundida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Alom (C) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-3526717970153714018?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/03/muerte-en-la-batea.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S6-kD7anIzI/AAAAAAAAAp0/-36rr3Dojp0/s72-c/fishing.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-3224991628335115608</guid><pubDate>Sat, 13 Mar 2010 18:43:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-04-16T15:52:52.206+02:00</atom:updated><title>N18</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7c36ce3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S50M5pYb5TI/AAAAAAAAApU/oLAUjuLbqWo/s1600-h/REn18.png"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 242px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S50M5pYb5TI/AAAAAAAAApU/oLAUjuLbqWo/s320/REn18.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5448525308688590130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Mi nombre era N18, era uno de los cuarenta huérfanos del sector 12. No tengo ni idea de cuantos sectores había en nuestra sección, ni cuantas secciones, por lo que no sé cuantos hermanos-huérfanos tenía.&lt;br /&gt;Aunque lo habíamos discutido entre nosotros durante días, algo había pasado fuera del plan que aun estaba fraguándose. Los resortes y los muelles se habían detenido, las grandes máquinas dejaron de expulsar sus gases nocivos y todos nos miramos a través de los cristales de nuestras mascaras. D32 elevó su voz entre el ensordecedor ruido que producían las máquinas al detenerse y expulsar los últimos alientos de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora es nuestro momento. Hermanos, debemos de escapar antes de que lleguen los vigilantes.- Parte de lo que antes fue su mano enarbolaba una llave inglesa de gran tamaño.&lt;br /&gt;-Pero los vigilantes nos mataran si huimos.- La voz de H12 era como nuestra conciencia. Pero la verdad, es que si queríamos salir de allí, lo que menos necesitábamos era que uno de nosotros pusiera sobre la palestra una opción que todos barajábamos y que nos quitaba el poco valor que habíamos juntado en los últimos días.&lt;br /&gt;-¡Corred, corred!- Estas dos palabras se dispersaron por los pasillos como si estuviesen cubiertas de pólvora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi lado corría V11, un chico de más o menos mi edad que era el encargado de engrasar la mayoría de los engranajes de mi sección. Su cuerpo pálido como el mío estaba cubierto en la mayoría por grandes manchones negros de grasa.&lt;br /&gt;Mientras nos dispersábamos sin saber hacia dónde, yo me dirigí hacia mi camastro para poder recoger a S33, mi peluche. Creo que es un conejo, o por lo menos eso me dijo uno de los vigilantes, para mi es S33 y como mis hermanos-huérfanos lleva una máscara para protegernos de los gases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjalo, no podemos perder más tiempo.- La voz distorsiona de V11 aumentaba más aun si cabe la sensación de temor de encontrarnos con los vigilantes.&lt;br /&gt;-No puedo dejarlo.- entre en el habitáculo y me dirigí lo más rápido posible hacia mi camastro que se encontraba al final de la hilera. Estaba sentado tal y como lo había dejado momentos antes. Lo cogí y los tres salimos de la habitación sin muy bien saber hacia dónde dirigirnos.&lt;br /&gt;Las alarmas se habían activado, pronto los vigilantes se nos echarían encima y esta huída mal tramada terminaría en una ruina que no nos podíamos permitir. El castigo seria ejemplar y nunca más se nos ocurriría volver a intentarlo.&lt;br /&gt;Las maquinas seguían inertes, el humo condensado en los pasillos y las escaleras se estaba dispersando. Subimos y bajamos escaleras, corrimos entre las pasarelas y por encima de cubetas de hierro fundido.&lt;br /&gt;-No hay salida, estamos condenados.- La voz de V11 no me servía de mucha ayuda entre aquel laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chorro de vapor nos sorprendió a ambos.&lt;br /&gt;Un desagradable dolor breve pero intenso recorrió mi brazo activando un grito que escapo de mi boca atravesando la máscara. La piel de este se había desprendido. Doble las rodillas por el dolor, ese movimiento involuntario me permitió escapar de un segundo chorro que alcanzo de lleno a mi hermano-huérfano, la máscara le había protegido el rostro pero su cuerpo presentaba quemaduras muy serias, intente socorrerle como pude con el otro brazo pero el solo hecho de tocarle hacia que gritase como si le estuviese arrancando la vida con aquel acto.&lt;br /&gt;No dio tiempo a que lo consolase, o a que le dijese que no le iba a abandonar y que lo íbamos a conseguir. Había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juré ante su cuerpo inerte que conseguiría escapar por los dos. Un estruendo me saco de mi propia nube, las máquinas se habían puesto de nuevo en marcha y aunque había visto muchas de las muertes de mis hermanos-huérfanos a manos de las máquinas que nosotros arreglamos y mantenemos en perfecto estado, la muerte de V11 tenía un significado que no logro comprender.&lt;br /&gt;Cogí a S33 y continúe mi alocada huída hacia no sé dónde. Si las máquinas habían vuelto a funcionar significaba que la huída había acabado en un total fracaso. Pronto se darían cuenta de que mi puesto no estaba funcional y los vigilantes me buscarían sin descanso.&lt;br /&gt;Al bajar por una de las tuberías que me llevaban a una pasarela inferior me encontré con un vigilante. Su figura alta, delgada y negra como los pegotes de grasa, despertaba en nosotros un terror irracional. Antes de que pudiese reaccionar me atrapó por el brazo.&lt;br /&gt;Otro grito de dolor escapó atravesando mi máscara, pero esta vez fue ahogado por el ruido de las máquinas. Solté a S33 e introduje mi mano en uno de los bolsillos de mi pantalón de trabajo, saqué unas cuantas tuercas y las arrojé al rostro del vigilante. Su máscara protectora le sirvió para el cometido para la cual había sido creada. Volvió a realizar presión en el brazo, casi me desmayo por el dolor. Caí al suelo, me rendí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿N18?- Pregunto el vigilante.&lt;br /&gt;Gire la cabeza y mire siguiendo el rastro que había dejado la pregunta.&lt;br /&gt;-¿Eres N18?- El vigilante volvió a preguntar esperando que yo emitiese algún tipo de respuesta. No responder a un vigilante cuando él te dirigía la palabra era suficiente para recibir una docena de latigazos. La mayoría nos desmayamos antes de llegar al quinto latigazo.&lt;br /&gt;El vigilante me cogió por el brazo sano y me puso en pie.&lt;br /&gt;-No volveré a preguntártelo. ¿Eres N18?-. Su mano izquierda se dirigió hacia el cinturón del cual colgaba el látigo neuronal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si fue por miedo o por la vergüenza de haberme rendido tan rápido después de mi juramento, el caso es que me abalancé al rostro del vigilante y logré arrancarle la máscara antes de que el pudiese reaccionar a mi ataque. Era mi sentencia de muerte.&lt;br /&gt;Su rostro limpio de grasa me miró de forma perpleja y antes de que mi realidad se volviese negra como el carbón que introducimos en el corazón del fuego que alimenta las máquinas, una palabra escapo del interior de mí ser, una palabra de la cual desconozco su significado.&lt;br /&gt;¿¡MA… MÁ!?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Juan Manuel Ortiz (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-3224991628335115608?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/03/n18.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S50M5pYb5TI/AAAAAAAAApU/oLAUjuLbqWo/s72-c/REn18.png' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-8354846998874750081</guid><pubDate>Mon, 22 Feb 2010 07:35:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-03-09T15:15:47.139+01:00</atom:updated><title>El vídeo</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e020de5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S4I1sa8vFwI/AAAAAAAAAow/NUdhD_o5vjY/s1600-h/EV.png"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 260px; height: 284px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S4I1sa8vFwI/AAAAAAAAAow/NUdhD_o5vjY/s320/EV.png" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440970337081562882" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;- Vamos, apura. Estos cabrones deben de estar a punto de salir.&lt;/span&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Sigo pensando que es una locura. Nos van a trincar.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;Julio caminaba con apuro, en ningún momento giraba la cabeza para observar a su compañero. Marcos seguía a su amigo como un perro a su amo.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Hoy celebraremos una fiesta de carnaval acojonante, Marcos. Habrá regalos para todos.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;La idea era sencilla. Julio dispararía a todo cuanto se moviese y Marcos grabaría todo en su teléfono móvil, ese teléfono con cámara de millones de megapixeles de última generación. Después lo subirían a Youtube y sería el video más visto en la historia. Sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;La sesión de las diez de la noche comenzaría a escupir gente aproximadamente hora y media más tarde; bien, tenían diez minutos para saborear una Heineken bien fría justo a la entrada del Cine.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Tienes que comenzar a grabar un poco antes de que yo empiece con los tiros. Con todo el jaleo que habrá será sencillo escabullirse. Una vez fuera subimos al coche y nos quitamos los disfraces. Recuerda que cuanta más sangre se vea, más impactante será el video.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- De acuerdo, no te preocupes. Tengo todo el plan repasado desde hace dos días.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Bien. Oye Marcos... Esa peli de la cartelera, ¿no es la última de Disney? Esa del niño que ve duendes.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Si...&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Coño, vamos a pillar dos entradas.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- ¿Y nuestro plan?&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Que le den por el culo. Ya lo haremos otro día. &lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: verdana;"&gt;- Vale.&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: times new roman;"&gt;&lt;b&gt;JAV (c) 2010&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8354846998874750081?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/02/el-video.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S4I1sa8vFwI/AAAAAAAAAow/NUdhD_o5vjY/s72-c/EV.png' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-2732280680575326982</guid><pubDate>Mon, 15 Feb 2010 03:17:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-15T05:21:29.244+01:00</atom:updated><title>El salto</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=90ec8ef" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S3jDdQlmwqI/AAAAAAAAAoo/vdh8Ed6hG1E/s1600-h/El+salto.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 302px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S3jDdQlmwqI/AAAAAAAAAoo/vdh8Ed6hG1E/s320/El+salto.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438311457486193314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nací en un pequeño barrio de  Brooklyn, en una fantástica ciudad para el que tiene dinero. Con trece años acababa de recibir una  fantástica noticia, era la mayor sorpresa de mi vida, una herencia de veinte millones dolares. Desde ese día y a lo largo de los años tuve todo lo que se me viniera a la cabeza: chicas, los mejores coches, unos buenos estudios; y siempre me codeaba con la gente de la clase más alta de la ciudad. El que tenía dinero siempre podía acceder a todo, eso es lo que siempre había pensado. Siempre hubo algo en mi cabeza que me ponía muy nervioso porque había practicado todos los deportes excepto uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en una cena cuando surgió el tema. Reunidos en torno a la mesa, una hermosa  chica  me sonreía. Después de una corta relación de noviazgo surgió el siguiente paso, el matrimonio.&lt;br /&gt;Fue en ese preciso momento cuando  cuando empecé a pensar como podría pedirle a esa preciosa dama  que se uniera conmigo en matrimonio. Deseaba sorprenderla con algo tan bonito y tan hermoso que deseaba que fuera distinto a las tradicionales pedidas de matrimonio que se hacen aquí, en Brooklyn, y además ser la envidia de todos los allí presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un salto al vacío y miles de rosas cayendo del cielo como si de copos de nieve se tratara,  a sus pies. Me había preparado para el gran salto, llegaba el día en el que por fin le propondría matrimonio a la mujer que tanto deseaba.&lt;br /&gt;El avión acababa de ascender a dos mil metros de altura. Tocaba el gran salto de mi vida y ...¡ listo! . Podía ver como caían todas esas rosas en los alrededores de su casa. ¡Qué fantástico era ver todo tan pequeño y minúsculo!,  como si de una pintura de Diego Rivera se tratara. Según iban pasando los segundos cada vez la veía mas cerca. Ella en el jardín rodeada de sus padres y sus amigas dando saltos de la emoción. Fue entonces cuando por medio de un micrófono le dije la pregunta mas hermosa que se le podía hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Quieres casarte conmigo mi hermosa flor?". Ya podía verla casi perfecta, eso quería decir que ya era hora de abrir el paracaídas. ¡Dios mio! Algo había fallado en el preparativo del paracaídas, no se abre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Splash!, este fue el impacto de mi cuerpo contra el suelo, convertido en una rosa marchitada rodeada de un gran charco de sangre a los pies de mi futura esposa. Solamente podía escuchar los gritos de los invitados y el llanto de ella.&lt;br /&gt;Podía ver mi cuerpo allí tumbado sin vida mientras llegaban los servicios médicos para certificar mi muerte. No sabía realmente qué era lo que me estaba sucediendo, pero pese a todo era consciente de que mi multimillonaria fortuna no me devolvería la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Lismen (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2732280680575326982?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/02/el-salto.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S3jDdQlmwqI/AAAAAAAAAoo/vdh8Ed6hG1E/s72-c/El+salto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-9218663116623608979</guid><pubDate>Fri, 05 Feb 2010 15:13:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-02-05T19:01:34.749+01:00</atom:updated><title>Sangre</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b1d6b19" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S2w8CCKdyPI/AAAAAAAAAog/htNJ1ebgGp8/s1600-h/sangre.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 285px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S2w8CCKdyPI/AAAAAAAAAog/htNJ1ebgGp8/s320/sangre.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434784855967516914" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Al principio solo tenía relaciones con hombres, pero no lograba llegar a la culminación. Nunca recibí reproches de mi novio. Al contrario. Pensé que quizás  el problema sería solo con él. Probé con otros hombres. Tampoco lo lograba. Hasta que descubrí mi verdadera fogosidad. Fue con una aventura del momento. ¡Pero es que él me reprochaba!... y todo por no conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue por eso que ligó una cachetada. Su labio se partió, comenzó  a sangrar, me miraba mientras su cara sufría una metamorfosis eufórica. Sentí un hormigueo por todo mi cuerpo. No dudé en seguir mi impulso. Una atracción tenían sus labios sangrados que no podía controlarme. Me abalancé sobre él. Mi entusiasmo era grandioso. Él me separaba de su cuerpo pegándome y eso me gustaba aún más. El dolor es el único placer que conozco. Sangre, delicioso factor excitante... sexo. Adorable combinación.&lt;br /&gt;Muchos creen que está mal moralmente. Solo quiero placer. Ellos no saben la adrenalina que recorre mi cuerpo activado cada vez que lo cometo... Ay! Dulce goce.&lt;br /&gt;Tuve muchos encuentros más con gente con mis mismos gustos en el ámbito sexual. Pero los golpes y agresiones verbales ya eran para mi algo rutinario. Quería, necesitaba, experimentar nuevas sensaciones. Fue así que llegué a lo que hoy agrava mi causa. De lo cual no me arrepiento ni en lo mas mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en un bar, tomando un café junto a la ventana. Detrás de mis lentes ahumadas para el sol, lo vi. ¡Qué cuerpo, qué hombre!. Paso a mi lado por el lado de afuera de la ventana. Entró y al verme, me guiño el ojo, comprando mis deseos con un gesto de varón ganador. Fue a hablar con otros hombres que estaban un par de mesas mas al fondo. Me miró y esta vez para acercarse a coquetear. Se presentó para luego invitarme un trago. Hablamos un buen rato, de todo un poco, pavadas. Me dijo que estaba con el auto y si quería ir a dar una vuelta. Acepté, claro, como cualquier mujer a la que un hombre le hace una invitación. Me subí entonces a su auto y partimos rumbo incierto. Dimos un par de vueltas formando recovecos por las calles de la ciudad. Yo sabía perfectamente qué era lo que los dos queríamos, somos gente grande, me aburren los rodeos. Después de unos ... veinte minutos de estar recorriendo las calles sobre ruedas, decidí que ya era hora de poner los puntos. Lo mire provocativamente tocando su pierna, él me miró como aprobando mi insinuación. Llegamos a su departamento. Le dije que iba a ser una experiencia para mi realmente extravagante y que estaba algo ansiosa. Él se reía, seguramente no comprendía mis palabras. Sentía ese cosquilleo que sentí aquella primera vez que me conecté con el ameno tormento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezamos a perpetrar el clímax deseado. Yo sabía que él no iba a querer acompañarme en el acto a cometer. Lo até a la cama como simple juego erótico. Eso sí que le deleitaba. Lo amordacé con un trapo que había por ahí, creo que era la carpeta de la mesa de luz, no me acuerdo. Iba a tapar sus ojos, pero creí que me gustaría mas ver su rostro de dolor. Una vez los dos desnudos y él atado a su cama, en la tenue oscuridad de la habitación, yo subida encima de él saqué de mis botas el bisturí.&lt;br /&gt;Lo tenía escondido en la bota porque... usted ya sabe, uno nunca sabe cuando puede pasar, hay que estar preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él miraba asustado, sus ojos parecían saltar de su cara. Sudaba, demasiado. Apoyé la punta del bisturí en su pecho, comencé la disección hacia abajo mientras acariciaba su cuerpo. Quería gritar, pero su boca estaba bloqueada por el trapo. Su sangre salía a hervores. Chorreaba. La sangre es tan dulce que me tentó el beberla. Se sacudía para todos lados, sus manos estabas bien aferradas a los barrotes de su cama. La expresión de sufrimiento en su cara era hermosa.&lt;br /&gt;Ya poco respiraba él, tenía su abdomen cortado del pecho a su bajo vientre. Todo era sangre alrededor. Estaba en mi paraíso lóbrego. Se estaba desangrando de a poco. Pero yo quería infundir más dolor. El último detalle. Al girar la vista vi sobre una mesa un par de velas rojas. Sin dudar encendí una. La puse sobre su herida hasta esperar que la cera caliente chorreara,  mezclándose con su sangre. Un grito eufórico se escapó de su débil garganta. Gemíamos. Él por cansancio resignado. Yo por puro placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos se iban apagando de a poco. Todavía lo recuerdo. Me bañé, me vestí. Y me fui.&lt;br /&gt;Y bien, si estoy acá no me arrepiento. Logré probar cosas magníficas en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;kachorrita (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-9218663116623608979?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/02/sangre.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S2w8CCKdyPI/AAAAAAAAAog/htNJ1ebgGp8/s72-c/sangre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-3810708324300613885</guid><pubDate>Mon, 18 Jan 2010 12:59:00 +0000</pubDate><atom:updated>2010-01-20T16:36:34.934+01:00</atom:updated><title>Nada más que decir</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f5b788e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S1RcKvIM88I/AAAAAAAAAoY/fDoz6u7ayFY/s1600-h/nada.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 270px; height: 230px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S1RcKvIM88I/AAAAAAAAAoY/fDoz6u7ayFY/s320/nada.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5428064790407607234" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Lo que más teme la gente es dar un nuevo paso, emitir una nueva palabra."&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fiodor Dostoyevski&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo escribir. Llevo un año en dique seco, al borde del abismo, incapaz de terminar una buena historia. Si comparo mi nivel de producción del 2008 con el del 2009, me dan ganas de pegarme un tiro. La diferencia, sin duda, es abismal. Supongo que el no trabajar, vivir solo, y tener tiempo libre ayuda bastante. Me siento extraño sin pegarme siete u ocho horas delante del ordenador. Es como si me faltara algo; mi alma, quizá. Noto que he perdido la pasión por la escritura, cada vez me resulta más una pérdida de tiempo; puede que tantos rechazos editoriales me hayan quemado a conciencia. Cada día tengo más claro que nunca conseguiré publicar un puñetero libro en papel. Ahora está el tema de las descargas digitales, pero lo considero una farsa; si la gente no lee en papel menos lo hará delante del ordenador. De hecho, en cierta forma me encuentro más tranquilo cuando no escribo, pero sólo a medias. La literatura siempre ha sido el motor que ha guiado mi vida, que me ha mantenido cuerdo, que me ha impulsado a continuar adelante. Si dejara de escribir… ¿Qué me pasaría? ¿Acaso me volvería loco de atar? ¿Terminaría suicidándome tal como siempre he temido?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo resaca y estoy cansado, y sé que no voy a lograr dormir esta noche, como de costumbre. Mañana entro a trabajar a las seis de la tarde y me espera un viaje de setenta kilómetros hasta mi nuevo hogar. Parece que la autocompasión barata es lo único a lo que puedo aferrarme. Me odio, me detesto por ser como soy, no soporto a la persona en la que me he convertido. Una imagen no ha dejado de perseguirme durante todo el día: Hank Moody delante de su portátil, a oscuras, intentando escribir algo, mientras recuerda las imágenes del pasado que nunca podrá recuperar. De fondo suena “Rocket Man” de Elton John. Sin duda es una escena con la que me siento completamente identificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JODER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me queda nada más que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Alexis Brito Delgado (c) 2010&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-3810708324300613885?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2010/01/nada-mas-que-decir.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/S1RcKvIM88I/AAAAAAAAAoY/fDoz6u7ayFY/s72-c/nada.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-8092728130583981808</guid><pubDate>Fri, 25 Dec 2009 22:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-29T11:35:31.475+01:00</atom:updated><title>El túnel</title><description>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=65b4f6d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" height="132" width="353"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SzU5HG2KdYI/AAAAAAAAAnw/NnK_xBjhDdQ/s1600-h/tunnel-01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 243px; height: 242px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SzU5HG2KdYI/AAAAAAAAAnw/NnK_xBjhDdQ/s320/tunnel-01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5419300520869918082" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Fernando se encontraba feliz y a la vez muy triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz porque sus hijos, nietos, biznietos y tataranietos habían acudido a despedirse, a darle el ultimo adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste, porque en la cama contigua se encontraba la persona que mas amaba, se llamaba Lucia y le habían dado tres meses más que a él en este mundo. Por lo menos yo me iré antes - pensaba para sí mismo Fernando, no soportaría esta aquí sin ella. Era un pensamiento egoísta pero el dolor de perderla antes sería insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal como le habían indicado, su cuerpo empezó a convulsionarse. Le habían dicho que cuando éstas fuesen más cercanas en el tiempo menos le quedaría y más cerca estaría su fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La separación cada vez se hizo más corta y la familia se apresuró en despedirse. Las últimas palabras fueron para su amada Lucía.  Fueron palabras de amor eterno y de sus labios salió un juramento de que la estaría esperando en el otro mundo, que selló con un beso lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vista se le nubló y la habitación empezó a desaparecer a su alrededor. Un túnel comenzó a materializarse enfrente suyo; un túnel de paredes oscuras por el que un haz de luz entraba señalando el final de éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha gente dice que los familiares ya desaparecidos aparecen en este momento crucial para ayudarte a dar este paso. Y así le sucedió también a Fernando ,que vio el rostro de su padre rebosando felicidad al final del túnel. Se dirigió hacia él, parecía que volaba. Le esperaba con los brazos extendidos. Allí también estaba la Parca con su traje verde y su rostro semioculto tras una máscara. Se dejo llevar pues, a su edad, ya no tenía miedo a nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Juan Manuel (c) 2009&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-8092728130583981808?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2009/12/el-tunel.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/SzU5HG2KdYI/AAAAAAAAAnw/NnK_xBjhDdQ/s72-c/tunnel-01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-32457726.post-2505790192450865950</guid><pubDate>Mon, 21 Dec 2009 06:41:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-12-21T08:09:12.119+01:00</atom:updated><title>Rodeada por él</title><description>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=693e2b3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sy8b3Qm5ajI/AAAAAAAAAno/M4XpdIPRis4/s1600-h/rpe.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sy8b3Qm5ajI/AAAAAAAAAno/M4XpdIPRis4/s320/rpe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417579512914864690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Congelada del frío, llegaste, me abrazaste, tus manos parecían cálidas y me sentí caer en tus brazos. Cerré los ojos, subiste mi rostro frente al tuyo, tocaste mi mejilla, no sentí el toque sino después de abrir los ojos. Los míos te miraban con alivio y tú mirabas los míos con anhelo y pretensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te fuiste acercando a mis labios, morados y temblorosos, me besaste, primero lento y después mas despacio. Apenas podía seguir de pie, apenas sentía tus rodillas pegadas a las mías, apenas percibía tus manos en mi cintura. Aspiraba tu fino aliento que iba desentumeciendo y despertando cada carne de mi cuerpo, paraste un instante y me miraste; en tu rostro se pintaba una tierna y dulce sonrisa. Me hizo sentir bien, no tenía miedo. Solo quería contemplar el calor que creaba tu cuerpo junto al mió; el placer cálido y templado que me hacías sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me seguiste besando, bajaste a mi cuello con delicadeza y suavidad, tu respiración era agitada y la sentía recorrer desde mi cuello hasta la punta de mis pies. Había empezado congelada y tiesa, temblando por la noche mas fría, y ahora me quemaba del calor que sentía pasar por mis entrañas. La pasión se metía en mi ser y se convertía en una gota de sudor que bajaba por mi espalda ya hirviendo. Cerré mis ojos de vuelta, mis brazos estaban caídos, los tuyos me rodeaban completamente. Te detuviste, yo abrí mis ojos, me besaste en la frente, te estabas alejando. Tal parecía que solo querías quitarme el frío, seguiste tu camino y al verte perdiendo poco a poco en la neblina de la noche empecé a enfriarme de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Angélica (c) 2009&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32457726-2505790192450865950?l=www.relatosentretenidos.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://www.relatosentretenidos.com/2009/12/rodeada-por-el.html</link><author>noreply@blogger.com (Jorge)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_aISwCt7GA1c/Sy8b3Qm5ajI/AAAAAAAAAno/M4XpdIPRis4/s72-c/rpe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></item></channel></rss>
