Te cuento

Te cuento:

Aquí, en Costa Calma, todo me parece de otra manera, aunque sea una isla como en la que vivo: una porción de tierra rodeada de agua por todas partes, y aunque el viento sea el mismo, no tiene el aire cotidiano al que estoy acostumbrada, porque aquí, no sé por qué, sopla de otro modo, más despacio.
Te echo mucho de menos.

Por el camino enlosado que baja al puerto a veces me paro para hacer alguna foto, mejor dicho, me paran las cosas que veo: mi propia sombra cuando desciendo, o una flor de jazmín encima de una tapia. Me pregunto de donde habrá caído, porque no es un jazminero lo que asoma por la valla, sino una madreselva salvaje que trepa por el muro, sus flores naranjas forma un tapiz enredado, una araña gigante y luminosa de patas floreadas. ¿Qué hace una flor de jazmín tan pequeña en un sitio que no le corresponde?, ha tropezado mi mano con ella al apoyarla en el muro, o ella con mis dedos, porque el aire la mueve, la levanta, y la deja un poquito más allá ahora vuelta del revés.

Si, yo también te echo de menos, y también, como siempre, escribo un poco.
Desde donde estoy se ve la playa al fondo,todavía vacía porque es temprano, pronto se llenará de turistas. Debe ser horroroso tanta profusión de cuerpos apestando a bronceador de coco o de vainilla, porque en la única tienda del lugar “Casa paco” no hay más esencias. Paco se debe estar forrando, seguro. Se ha comprado una furgoneta nueva y a su casa le ha añadido un cuarto más porque su mujer ha parido de nuevo, ya van cinco criaturas, el mayor se llama como su padre.

Me gusta contarte estas cosas pequeñas, no hay nada grande por aquí salvo la naturaleza, tan hermosa, mi vida, que duele. Ojalá estuvieras ahora a mi lado, en silencio, mirando las hojas que arrastra el aire, o haciéndonos el amor. Si, el amor, una palabra impronunciable, ya sé que termina en able, y que también tiene una difícil rima… haciéndolo despacito, con pereza, porque hace calor.
Llego al pueblo, no huele a pan como todas las mañanas, y entonces recuerdo que es el día de la patrona. Todos duermen aún. La plaza amenaza por los fantasmas de la fiesta: colillas, vasos de papel, alguna botella rota, la vomitona que lame un perro, y las flores ya marchitas de la ofrenda a la virgen. Hasta la puerta de Casa Paco está cerrada, en ella un clavo atraviesa un trozo de papel rasgado, y escrito a lápiz un “Oy…”, seguro que en el otro pedazo ponía “…no avrimos”. Tu estás sonriendo ahora mientras te lo cuento.

En el chiringuito del puerto y en compañía de un marinero despierto y otro que aún no ha dormido, tomo un café. Cuando leas mi carta penalizarás el puerto despierto porque riman, pero estoy haciendo un poquito de poesía, solo un poco, te lo prometo. El borracho me da los buenos días con mucha educación y la voz engolada, y por un momento me siento tan bien, tan bien, tan parte del lugar, como las dos barcas abarloadas. Seguro que son del mismo dueño, como el noray y la soga, como las huellas de dos pies descalzos multiplicados, como los granos de arena, como una gaviota a orillas del muelle, o un muelle a orillas de una gaviota.

Isabel Caballero (c) 2012

8 comentarios:

Isabel Caballero dijo...

Muy bonita la ilustración, aunque no se parece nada a las costas de mi isla canaria.
Muchas gracias por publicar el cuento.
Isabel.

Jadel (Tenerife) dijo...

Yo he estado en costa calma y la verdad si que es uno de los lugares de la isla que si me he encontrado a gusto, con sus típicas barcas de madera y los majoreros tejiendo sus redes. Por lo demás que relatas referente a jazmines y plantas no cuadra con la realidad ya que allí lo que crece sin ser artificial son matojos y negros y los único que se puede oler es a polvo y envidia hacia todo aquel que no es majorero. En otras palabras que tu relato me ha gustodo porque me encanta los relatos de ciencia ficción y lo has mallado. Un cordial saludo Isabel.

Isabel Caballero dijo...

Hola Jadel. Yo soy de Gran Canaria. En la casa que estuve había un jazminero y una siempreviva...todo lo demás es privilegio del que tiene la facultad de inventar.
Estoy de acuerdo con la envidia hacia los majoreros ¡quién fuera uno de ellos!
Dime si escribes Jadel, y como puedo leerte.
Un abrazo hermanado de isla...aunque seas "chicharrero" :9

Relatos Entretenidos dijo...

Hola Isabel.
En primer lugar, gracias a tí por enviarnos tus relatos. Decirte además que, aunque siempre tratamos de ilustrarlos de la mejor forma posible, respetando siempre el contenidos, podéis enviarnos vuestros propios dibujos acompañando a los textos. Un fuerte abrazo.

Isabel Caballero dijo...

Hola,gracias por la información. Me gustaria poner alguna marina del pintor canario ( por adopción) Miró Mainou, (nombrando por supuesto al artista para no vulnerar derechos de autor).
Un cordial saludo.
Isabel.

Relatos Entretenidos dijo...

Envíanosla!

Isabel Caballero dijo...

Ya la envié. Gracias.

Lia dijo...

Bonito relato, me encanta la playa que describes antes de q se llene de gente.
salu2