La decisión más difícil


Matsura sujetaba el revólver con las manos temblorosas, casi como un enfermo de Parkinson.

- Os juro por mi hijo que mañana tendrá el dinero. Decidle al señor Takuma que mañana tendrá el doble de lo que le debo.

- No Matsura, no acabas de entenderlo. No me ha enviado a recoger dinero. Dispárate en la cabeza y terminarás con todo. Tu mueres, tu hijo se salva. No dispares y entonces moriréis los dos. Es sencillo. No he venido a negociar.

- Por Dios santo... - ahora Matsura lloraba ya sin ningún tipo de complejo - ¡No podéis hacer esto!. Tiene que haber algo de humanidad dentro de vosotros. ¡Dios mio!

-Piénsalo bien Matsura. Tienes una oportunidad para salvar tu honor. Tu mujer llegará a casa y te encontrará muerto. Puedes escribirle una nota contándole por qué te suicidaste, miéntele claro. Haz que se sienta orgullosa de tí. Nunca sabrá en qué líos andabas metido. Ella criará a tu hijo, es un bebé todavía y no recordará nada de su padre. Solamente lo que su madre le cuente, que serán cosas positivas y agradables.

- Mirad, escuchad por favor. No podéis hacerme esto. ¿Cómo voy a dispararme y volarme los sesos? Joder... Tengo el dinero.

-Se me acaba la paciencia - el sicario se pasaba un pañuelo por la frente - Hace un calor del demonio aquí. Y aún por encima el enano ese no deja de llorar - señalaba a la cuna que estaba a su espalda.- Me estoy poniendo muy nervioso Matsura. Te doy treinta segundos para acabar con todo. Si no, haremos que esto parezca un robo, pero tu hijo morirá de todos modos.

- Dios mío... - Matsura acercó el cañón a su boca y cerró los ojos. El sudor resbalaba por las sienes goteando en la alfombra sobre la que se encontraba de rodillas. Temblaba, lloraba... pero ya no suplicaba. Había aceptado lo inaceptable. Apretó el gatillo.

Click... click. Seguía vivo. Abrió los ojos para asegurarse y vió a Kazuma bajo el marco de la puerta mirándole fijamente.
- El señor Takuma quería que aprendieses la lección. El lunes llévale el dinero. No hay segundas oportunidades.

Y se marcharon cerrando la puerta con suavidad, casi sin hacer ruido.

Matsura permaneció de rodillas un buen rato, asintiendo de forma casi mecánica. Vomitó todo el miedo acumulado, se dejó caer en la alfombra con la cabeza sobre los brazos... Le habían humillado, le habían asustado, le habían hecho sentirse el hombre más miserable y cobarde del mundo. Pero estaba vivo.

giorgiopay (c) 2010

6 comentarios:

Pablo dijo...

Un final sorprendente, di que sí.

Quillo dijo...

Solo un Japones es capaz de dar su vida cuando alguien de su entorno familiar es amenazado, incluso humillarse. Me parece muy triste esta historia ya que su autor en pocas palabras a demostrado aquellos prestamistas del mismo Japon que no tienen ningun escrupulo ante nada.

Lia dijo...

jajaja un buen final ...

Tania dijo...

Entretenida historia con final inesperado. Enhorabuena.

Maxymo Gonzalez dijo...

Porque sera que me imaginé ese final, muy rico relato en todo sentido, puso a prueba la integridad de la palabra.
Despues de leer tu blog he decidido seguirte, pasa por el mío y si lo merece, sígueme. Saludos. www.maxymohistorias.blogspot.com

Bibiana (vigo) dijo...

Mítica historia de Oriente. La máfia siempre consigue sus propósitos con la extorsión uhún si mas excrupulos amenazando con matar vidas inocentes con tal de conseguir sus propositos.