Un lugar diferente


"El hombre nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta."
Charles Dickens


Mientras recorría la calle desierta, iluminada por el sol de mediatarde, mi memoria retrocedió al pasado. Años atrás, cuando era un adolescente solitario e inseguro, solía dar largos paseos para matar el tiempo. Ahora, actualmente, quince años después, continuaba sin encontrarme a mí mismo. El viento recorría la avenida bordeada por árboles y palmeras.

Las palomas graznaban, picoteando el suelo, buscando cualquier migaja de pan que los transeúntes les echaran. La gente sentada en los bancos de madera, bajo la sombra de los olmos, charlaba apaciblemente, ajena a mis ojos escrutadores ocultos detrás de unas gafas de sol negras. Como podía comprobar, la mayoría eran personas mayores, de sesenta años para arriba, que habían salido a dar un paseo acompañadas por sus nietos. A mi derecha, había una cafetería bordeada por mesas y sillas metálicas. En el interior, protegida por un toldo, una televisión emitía un partido de fútbol. Enciendo un Lucky Strike y saboreo el humo del pitillo. En sentido contrario, al fondo de la plaza, hay un parque infantil. Docenas de niños descienden por los toboganes y se balancean en los columpios, vigilados por sus padres. La brisa recorre la calle y hace temblar las copas de los árboles. Por enésima vez, me congratulo de la soledad que me acompaña: charlar con alguien era lo menos que me apetecía en aquellos momentos.

Prefería mi universo interior, allí estaba seguro, aislado de mis iguales; nunca se me había dado bien relacionarme con los demás. En la carretera situada detrás de mi espalda, el rugido de una motocicleta de gran cilindrada se alza sobre el rumor del tráfico. Para bien o para mal, siempre continuaría siendo la misma persona; de poco o nada me servía madurar. Escribir me relaja, da sentido a un mundo con el que nunca he estado conforme, me distancia de las preguntas que formulo a diario hasta el punto en que pienso que me arrebatarán la cordura. Tiro el cigarrillo al suelo y expiro la última bocanada de humo por la nariz. El sol se oculta detrás de los edificios, presagiando una noche temprana; la misma oscuridad sin estrellas donde únicamente encuentro consuelo. Unos críos juegan con una pelota delante de mí, felices y llenos de inocencia, sin saber lo que les deparará el futuro. Durante un instante, envidio su falta de preocupaciones: yo jamás tuve la oportunidad de disfrutar de mi infancia; era el blanco de burlas y desprecios de los chavales de mi barrio. Tienes que pagar un alto precio por no pertenecer a la masa: espero que aquellos desgraciados que me maltrataban de pequeño tengan una vida más miserable que la mía. Corroboro la hora: son las 6:20. Tengo que volver al trabajo. Me faltan dos horas y media para terminar la jornada. La idea de desperdiciar mi valioso tiempo entre las paredes de un supermercado, por 25 euros al día, me da ganas de vomitar. Supongo que en estos tiempos de crisis debo sentirme afortunado por tener un contrato parcial de 15 días laborables al mes.

Molesto, abandono el asiento y atravieso la plaza en diagonal, esquivando a los individuos anónimos que desfilan a mi alrededor. Lo cierto es que, durante todo este tiempo, hubiese querido estar en un lugar diferente…

Alexis Brito Delgado (c) 2009

5 comentarios:

Carlos dijo...

Invita a reflexionar sobre el paso del tiempo.

Héctor dijo...

En un lugar diferente y, tal vez, en un tiempo diferente. Buena historia.

Shofia dijo...

Estos pensamientos los pasamos a diario muchas personas por el estres causado por la vida cotidiana y cuando se refiere en que hubiese querido estar en un lugar deferente creo que se refiere al suicidio.
Exquisito el relato.

Raquel Moure Vazquez dijo...

Creo que este relato da que pensar si solo le pasa a uno o a unos cuantos porue yo soy una de ellas. A veces me dan ganas de hacer alguna tonteria, pero pienso que a nadie le va a importar la tonterias que yo pueda hacer.Tranquilo Alexis Brito que a todos los trabajadores nos pasa igual y seguimos llevandolo como podemos.

Matías S. dijo...

Buenos relatos, yo recien comienzo a hacer los mios. http://cuentosrelativos.blogspot.com/