Enamorados



La duda; la eterna enemiga en el amor. La intranquilidad de saber si ella te quiere o no lo hace; la angustia de asumir que tal vez su corazón pertenezca a otro. Sencillamente, te enamoraste; en el momento más inesperado y sin previo aviso descubriste que ella es la mujer de tu vida. Ahí estás; vulnerable como un niño ante el temor de no ser correspondido. La ausencia de ella es parte de ausencia de ti mismo; sin ella te falta algo... Quizá sólo exista un paso entre la amistad y el amor; o simplemente, quizá siempre estuvisteis enamorados en silencio. Perdidos en medio de este trabalenguas del corazón. Una ecuación matemática imperfecta latiendo dentro de ti. Dos vagabundos perdidos; hambrientos el uno del otro.

En-amor-a-dos; bailando en compañía al compás de una historia diferente. Cuando uno es joven engaña a la soledad bajo las sábanas de historias de media noche rozando la piel pero no el alma. Acariciando el amor de lejos; sorbos de placer que te dejan tristeza porque ninguna de ellas es la mujer de tu vida. Ninguna te llena. Ella; tu mejor amiga. Aquella que está ahí; aquella que te escucha y te conoce. Aquella que anhela un final feliz. Estás vivo y enamorado; disfrútalo. Nunca es tarde para comenzar a amar de verdad. Hoy es un gran día para decir te quiero por primera vez.

Experto en juegos de seducción, hoy, un aprendiz en el amor. Protagonista de muchas noches de placer; un ritual de fin de semana. Muchas sensaciones; pocos sentimientos. Breves historias que no superaron la memoria del tercer día de la semana. Mientras tanto ella te estuvo esperando pacientemente para que dejases de verla como una amiga. Sufrió por tenerte sin tenerte de verdad; igual que hoy sufres tú ante el miedo de no ser correspondido.

El amor verdadero; un privilegio destinado a aquellos valientes que toman las riendas de su vida y de su propio destino. Piensa en cómo te sentirás cuando tengas ochenta años y mires hacia atrás con el remordimiento de saber que el tren pasó por tu lado pero tú lo dejaste escapar. O dime cómo te sentirías si en este momento alguien llamase a tu casa para decirte que ella ya ha muerto. Dentro de ti hay amor. Quiérela; díselo. El orgullo no nos hace más humanos; simplemente, nos aleja de nuestro propio destino movidos por el gran dominio de la cobardía. Paradójicamente, nos sentimos indefensos y desnudos interiormente cuando compartimos nuestros sentimientos con la persona amada pero en realidad deberíamos sentirnos liberados y felices por haber confesado la verdad, y esa es, en última instancia, nuestra mayor victoria.

Maite Nicuesa (c) 2009


2 comentarios:

Andrés Gotlib dijo...

Hay pocas personas que encuentran lo que llamamos amor verdadero, pero ciertamente son muy afortunadas. No me encuentro entre ellas pero sigo esperando. Muy buen relato.

El teclas dijo...

Yo lo encontre, y os animo a buscarlo, esta algo lejos pero proximamente marcho con ella para intentar vivir hasta el final esta historia.