Jack "El Búfalo"


Bajo la luz mortecina de una hoguera, consumida ya en algunas pocas brasas que calientan a los escasos oyentes que logran vencer al sueño, el viejo Bob comienza otra entretenida historia.

Esta es la leyenda de Jack "El Búfalo". Así le conocían todos debido a su corpulencia y a una sucia y tupida barba. Atizaba tan fuerte a sus caballos que algunos caían fulminados al primer latigazo.
Cuentan que el día en que nació Jack llegó una terrible tormenta al pueblo, y que allí se quedó por espacio de dos semanas enteras. Ni los más viejos recordaban vientos tan terribles y tal cantidad de lluvia. Eso sí, el estruendo de los truenos no era nada en comparación con los gritos de la madre, que murió durante el parto en medio de intensos dolores.
Seis kilogramos pesaba el pequeño bastardo al nacer. Seis kilos de maldad heredada de su padre; borracho y mujeriego. Acribillado a balazos cuando salía de un Banco...

Jack cometió su primer asesinato con doce años, cuando llenó de plomo a su profesor tras una reprimenda de éste. Y a partir de ese momento comenzó una macabra lista de cadáveres, que no eran sino las huellas de sus pisadas.
Siempre bebía el whiskey directamente de la botella, nunca pagaba. Tampoco se aseaba. Y si alguien osaba a ganarle al póker lo enterraba junto con el dinero apostado. Se jactaba de haber matado a más de cien hombres, y él y su banda eran temidos por todo el pueblo, sheriff incluído.

- Jack, sal a pelear.
Y Jack tuerce la vista hacia su derecha.
- ¿Quien es el inconsciente que me está llamando?
- Es Bill Jr, el hijo del herrero.
- ¿Y por qué razón quiere morir esta tarde?
- Ayer mataste a su padre. Aquí, en el bar.
- Jack, bastardo, canalla. Sal a pelear cobarde. Hijo de perra.

Jack lleva la mano al revólver y medio tambaleándose sale del Saloon sosteniendo una botella. Se sitúa en medio de la polvorienta calle, a veinte metros del joven Bill Jr.
- ¿Qué es lo que quieres pequeño Bill? ¿Quieres encontrarte con papá? Jajaja
- Jack, quiero un duelo justo. Tú y yo solos. Hoy vengaré el honor de mi padre, asesinado a traición por un cobarde. Y de paso limpiaré este pueblo de basura.
Y Jack desenfunda con una rapidez impropia de un borracho, y le incrusta una bala entre ceja y ceja al pobre chico.
- Dale recuerdos a tu padre, Bill - dice mientras se lleva la botella a la boca.
Y la música vuelve a sonar, y el whiskey riega de nuevo las gargantas de unos hombres curtidos en mil batallas y más duelos. Y dos mujeres rotas por las lágrimas recogen el cuerpo de Bill.

Es hora de largarse. Pero antes, Jack decide orinar junto a su caballo, en medio de grandes carcajadas. Y el caballo se asusta, y de una coz lo lanza por los aires. Un golpe mortal que deja a Jack con la cabeza dentro del abrevadero y los pantalones bajados. Y medio pueblo riéndose. ¡Pobre Jack!

giorgiopay (c) 2008

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno.

Ernesto Mota dijo...

Yo habría salvado al pobre Billy, tuvo un final bastante chungo

DeGozel dijo...

Hola giorgiopay, somos una nueva revista literaria llamada "De Gozel" y leyendo este excelente relato creo que encajaría a la perfección en el nº1 de la revista en papel.
Si eres tan amable de colaborar con nosotros, se pondría tu nombre como autor del escrito y el enlace a tu blog acompañando al texto
He aquí la dirección de la revista online: http://degozel.blogspot.com/

Gracias por la atención prestada.
Un cordial saludo.

Atentamente, el equipo De Gozel.