Esas incertidumbres que nos rodean


Gente que va, gente que viene y gente que no sabe si va o viene. Los observaste durante un buen rato, y tras no hallar ninguna respuesta clara sobre aquello que tú querías descubrir, decidiste seguir observando un rato más. Te hiciste de nuevo la misma pregunta, y una vez más te quedaste sin encontrar la respuesta. ¡Quisiera saber!, te dijiste a ti mismo.

Decidiste dejar de mirar a través de la ventana, y optaste por salir afuera y mezclarte con toda esa gente. Seguramente no pensaste que alguien más podría tener la misma afición que tú, alguien que te sirvió de escenario en numerosas ocasiones, cuando tú estabas ahí acechando tras el cristal de una de las miles de ventanas que pueblan las fachadas de esta ciudad.

Hoy esa persona ocupa tu lugar, hoy es ella quien te ve pasar por ahí, desde su ventana. Ella también se hace las mismas preguntas que tú te has hecho en tantas ocasiones, y al igual que tú, al no encontrar una respuesta clara y contundente, decide olvidarse de todas esas incertidumbres que habitan en su cabeza y sale a pasear por ahí. Os habéis cruzado por la calle sin percataros de ello y más tarde habéis compartido los asientos de un autobús, y ha sido allí donde entablasteis una pequeña conversación.
Te preguntarás cómo es que yo sé de ti, de tu afición, y de la otra persona. Pues bien, te veo a diario desde la ventana de la oficina donde yo trabajo; veo cómo pasas todos los días varios minutos ante la ventana, sin mirar a ningún punto en concreto; simplemente miras, observas. La otra persona vive en los edificios de enfrente de mi casa, y también a ella la he visto vigilando tras el cristal.
Hoy estaba yo sentada en el autobús, detrás de vosotros, y se me ocurrió escribirte esta nota y depositarla cuidadosamente en el bolsillo de tu cazadora.

Bien, ahora ya sabes que hay más gente que tiene tus mismas inquietudes y tus mismas aficiones. Como ves, lo tuyo no es un caso aislado, nunca lo fue. Puedes comentárselo a la otra persona si vuelves a coincidir con ella. ¡Bienvenidos al club!, el club de los que seguimos deambulando día tras día, en la cara oculta del abismo. ¡Hasta pronto!

Emma Tobar (c) 2008

1 comentario:

Anónimo dijo...

habria que hacer algun tipo de concurso con los relatos, es una idea solamente :)