El amigo que me mató


Dos hombres en medio de un bosque de eucaliptos. Un silencio solamente roto por el canto de algunos pájaros y mi voz suplicando clemencia.

- No me mates, te lo pido de rodillas. Quédate con el dinero.
- No lo entiendes. No es por el dinero.
- Entonces, ¿Qué es lo que quieres? Por Dios. Llevamos un año planeando esto, nos salió bien. Podemos retirarnos y no volver a trabajar jamás. Ahí dentro puede haber cuatro millones de euros - digo señalando uno de los sacos que están sobre la hierba. - No me jodas diciendo que no es por el dinero.

Marcos levanta el arma a la altura de mi cabeza. Yo estoy en cuclillas y con la cara cubierta de sangre debido al brutal golpe que me ha dado con la culata dos minutos antes.

"Vámonos a contar el dinero. Sé un sitio perfecto en el bosque, cerca de la presa".

No ví nada extraño en estas palabras pronunciadas por Marcos hace apenas una hora, y lleno de emoción por verme millonario, accedí a este improvisado cambio de planes. Atrás dejabamos el cuerpo sin vida de dos vigilantes de seguridad.

-Tendrá que ser así Alberto, lo siento. Es mejor que cierres los ojos.

- Por favor. Hazlo por Laura. Sabes que le he pedido que se case conmigo. Este dinero era para comenzar una nueva vida juntos. Pero ya me da lo mismo. Quédate tú con todo. Solo la quiero a ella. No deseo que mañana le llame un inspector para contarle que me han encontrado muerto en el puto bosque con una bala en la cabeza. Yo no digo nada, vete con el jodido botín pero déjame vivir. Joder, hazlo por nuestra puta amistad.

Marcos hace un gesto de negación con el rostro, cierra los ojos y vuelve la cabeza hacia atrás mientras resuena el disparo y algunas gotas de sangre salpican su ropa. Luego arroja el arma con todas sus fuerzas hacia el embalse.
Enciende un cigarrillo y saca el móvil del bolsillo. Yo todavía no he muerto. Mi sufrimiento no acaba aquí.

- Ya está todo. Ha salido bien, tal como había planeado. Alberto está aquí, lo arrojaré al embalse para ganar tiempo.
- [...]
- Si, mucho dinero. Tuvimos que cargarnos a dos tipos.
- [...]
- Espérame en la cafetería del aeropuerto. Mañana estaremos los dos en la playa bebiendo ron.
- [...]
- Sí, yo también te quiero, Laura.

payman (c) 2008

4 comentarios:

Julia - Málaga dijo...

Cojonudo el relato, Un final sorprendente.

Anónimo dijo...

Menudos hijos de ... los dos. Una historia muy entretenida.

Liberto Brau dijo...

Liberto Brau, del clan literario de Pau Llanes (Arterapia Sentimental), les anuncia e invita a la inauguración de su blog “Amanece púrpura”. Se trata de una novela en proceso que el autor irá publicando capítulo a capítulo, semanalmente, si se cumplen sus expectativas tanto de lectores como de apoyos en sus comentarios. Para ello recomienda leer entre otros textos de introducción el “Acuerdo del autor con sus lectores”. Ojalá la lectura de este primer capítulo de “Amanece púrpura” les agrade lo suficiente como para motivar sus palabras y comentarios, sostener la espera de nuevas entregas mientras tanto y formar parte de su lista de blogs favoritos. Gracias por su atención y curiosidad, por su lectura, por sus palabras… Y disculpen esta entrada así de sopetón en sus casas; no quiero que crean que lo utilizo como un tablón de anuncios… Me tomé la libertad de hacerlo por la confianza y hasta cierto punto complicidad que me da habernos leído algún día (aun anónimos y silenciosos) y por la oportunidad que nos brindó Arterapia Sentimental para encontrarnos alguna vez en nuestra dispar vida de bloggers… Liberto Brau

caminando dijo...

que frialdad...