Adiós capitán


[Año 2049]
Cyro Thichy accionó la palanca que enviaría al espacio al que fuera su compañero, maestro, y por encima de todo amigo, durante los últimos treinta años. Observó la escena con la mirada nublada por las lágrimas y pensó que tal vez fuese lo mejor.
"Siempre amaste el infinito viejo amigo, y ahora el infinito te reclama. Que tengas buen viaje".

Nada volvería a ser lo mismo. Una parte de su propia vida se iba también por esa compuerta. Pero la cruda realidad se impuso de nuevo y en pocos segundos, la imagen de aquella urna de metacrilato se desvaneció en la oscuridad, debido a la gran velocidad que mantenía la nave y que llevaba a su único tripulante de vuelta a la Tierra.

[Año 2017]
La ONU se reunía en una asamblea extraordinaria.
Debido al alarmante deterioro del clima, los científicos informan de que el futuro del planeta a medio plazo es incierto:

"Tras muchas deliberaciones, fruto de reuniones anteriores y consultas con eminentes científicos, se ha llegado a una conclusión tajante: La Tierra, con su actual ritmo de desertificación, deterioro medioambiental y con sus, cada vez más frecuentes, desastres naturales, no será apta para la vida en un plazo no superior a un siglo. Esta situación es irreversible. La solución pasará porque el ser humano sea capaz de colonizar algún planeta cercano que esté dentro del alcance de la tecnología actual".

Los principales gobiernos del mundo tomaron en cuenta estas advertencias y se decidió enviar una nave de avanzadilla para detectar un posible planeta compatible con la vida terrestre. Esa nave daría las coordenadas a las siguientes, ya dotadas de una tecnología más avanzada y por lo tanto con mayores capacidades tanto en número de viajeros como en velocidad.
El tiempo apremiaba y el sistema solar elegido fue A301-C, a una distancia de cuatro años luz desde la Tierra. Los astrónomos habían descubierto años atrás un nuevo sistema planetario en ese lugar y dos de esos planetas eran similares a la Tierra según los estudios efectuados. No obstante, la tecnología de la época no alcanzaba siquiera un cuarto de la velocidad de la luz. Demasiado tiempo para un hombre adulto, demasiado riesgo para un joven inexperto. Por ello, teniendo en cuenta una duración total del viaje de cuarenta años, se optó por enviar a dos personas, de edades dispares, escogidas tras una minuciosa selección, de entre todos los países que en ese momento disponían de un programa espacial:

Jacques Quesnay, afamado científico, especializado en el campo de la astronomía y la exobiología, poseedor de un Nobel y con amplios conocimientos en medicina. Había enviudado tres años atrás. Era un personaje afable y admirado por todos los colegas de la profesión. Con cuarenta y nueve años sobre sus espaldas era consciente de que esta sería su última aportación al mundo. Pero su experiencia y su preparación habían sido determinantes en su elección como el candidato ideal, pesando esas cualidades más que su edad.

Cyro Thichy, nacido en la República Checa, perteneciente a la Agencia Espacial Europea. Veintitrés años lo habían visto crecer entre libros y apuntes. Su gran ilusión por convertirse en un futuro astronauta le había llevado a ser el primero de su promoción y era sobretodo un experto en astronáutica y sistemas informáticos.

Dos años más tarde, tras una intensa y durísima preparación, los dos héroes se encontraban en la rampa de lanzamiento. Lo que dejaban atrás en la Tierra era tan grande como lo que les aguardaba a partir de ahora. Si algún día volvían a ver a sus familiares y colegas, el tiempo se habría ocupado de moldear sus rostros e incluso sus recuerdos. Un alto precio que era necesario pagar y que aceptaban sin vacilar. E incluso a pesar de la realidad virtual, que les proporcionaba la evasión necesaria para intentar olvidar la dureza de la misión, al final serían únicamente ellos dos los que se podrían salvar el uno al otro. A partir de ahora, estos modernos viajeros del espacio, la última esperanza de un planeta agonizante, se conocerían, reirían y llorarían juntos, se apoyarían en los momentos más difíciles y aguardarían con paciencia al gran día, ese que borraría de sus mentes todas las incomodidades y tristezas voluntariamente aceptadas. Entonces darían por bueno su sacrificio.

[Año 2049]
Cyro volvió a realizar un cálculo aproximado del tiempo de regreso a la Tierra.
Tres años, once meses y cuatro días. "No es mucho tiempo si lo comparamos con treinta años", pensó para consolarse, mientras miraba hacia atrás.
"Adiós capitán, saltaste del barco cuando ya se divisaba la seguridad de la costa... gracias por todo."

Esos cálculos significaban que estaría en La Tierra ya entrado el año 2053, con cincuenta y nueve años cumplidos. ¿Habría alguien para recibirle? ¿Se acordaría alguien de este viaje? ¿Habrían recibido el mensaje de radio enviado unos años antes, donde informaban del éxito de la misión?

JurgenGP (c) 2008

6 comentarios:

tijeritas dijo...

Me parece un relato fenomenal pero me he quedado un poco insatisfecho por el final que es un poco topico.

Rain dijo...

Tengo un premio para ti, pasa por mi blog.
Saludos.

R.E dijo...

Gracias por acordarte de nosotros Rain. Considera nuestros blogs hermanados. Un fuerte abrazo.

caxitos dijo...

Buenas pensé que te interesaria que te enlazara desde mi blog, estoy empezando y he puesto un apartado en el cual ofrezco poner enlaces en mi blog para que toda la gente que entre a mi blog entre también al tuyo si te interesa pasate por alli y ya vemos como lo ahcemos. Un saludo muy bueno tu blog ;)

R.E dijo...

Hola caxitos.
Gracias por el enlace. Tienes que decirnos cual es tu blog para poder visitarlo. Un saludo.

Anónimo dijo...

Este relato es buenísimo. Enhorabuena.