Error



Parte 1. La Llegada -------------------
El cansancio ya había sido consumido por el descanso y el sueño desde hacia media hora había dejado de ser profundo. Poco a poco fue percibiendo el silencio y la tranquilidad del ambiente de su blanca habitación y sus ojos se fueron abriendo lentamente de forma natural. Pero de pronto estos, a la mitad de su recorrido entre lo totalmente abierto y lo totalmente cerrado, cambiaron su velocidad para abrirse de golpe y porrazo ante lo que allí contemplaron. Era algo inusual y totalmente extraño, algo que ningún ser habría podido creer en el año 2006, un año en el cual los viajes a través del tiempo eran una utopía. Una esfera de dos metros de diámetro había "nacido" en una pared de su habitación y ello hizo que su sueño poco profundo fuese contundentemente interrumpido. Se levanto de la cama y en su apresurado primer contacto con el piso en el acto de ponerse en pie tambaleó un poco hacia los lados, señal de que su cuerpo estaba todavía adormecido, aun así caminó apresuradamente a la habitación contigua y allí contempló una segunda semiesfera brotando de la misma pared pero del lado inverso con lo que la cosa se complicaba un poco mas. Ahora el problema radicaba en que la esfera, de forma totalmente imposible, parecía haber sido colocada en la pared mientras Antonio dormía, pero no había escombro de tal obra por los alrededores. Siguió observando la extraña cosa metálica y detectó en su punto mas lejano lo que parecía ser una puerta de metacrilato transparente la cual era cortada en mitad por la pared. Se acerco a ella y vio que había un hombre dentro de la esfera que, a sordos golpes contra la puerta y a inútiles gritos, pedía ayuda desde el interior de aquella insonorizada cápsula. En un intento rápido y absurdo por salvar la vida de aquella persona que parecía quedar sin aire, Antonio comenzó a tirar del mango de la puerta hacia si obteniendo un resultado negativo ya que la pared, al morir justo en la puerta, impedía que esta se abriese. Al ver que el esfuerzo era inútil comprendió que lo único que podía hacer para abrir la puerta era o romper esta o abrir un agujero lo suficientemente grande entre la pared y la puerta. Optó por lo segundo, pero el no disponía de una herramienta tan contundente como para romper la pared en su casa así que corrió hacia la puerta de su casa, la abrió y se dirigió a la puerta del vecino donde pulso el timbre cinco o seis veces dando a entender que era algo urgente. La puerta de la casa del vecino se abrió y dejó ver la figura de Julián, el veterano albañil de 56 años que en esos momentos compartía su tiempo libre con el campeonato del mundo de natación que retransmitían por el canal de deportes. Antonio, de manera inteligente, prefirió no dar explicaciones a Julián sobre lo que pasaba, pues sería perder tiempo, así que directamente le pidió prestado un martillo y un cincel. A Julián le sorprendió la exaltada actidud de su vecino y con un permiso de confianza lo acompañó apresuradamente a su casa, a su habitación. Al llegar al lugar de los hechos no daba crédito a lo que allí veía, de la misma forma que le había sorprendido a Antonio minutos antes. Antonio golpeaba alocadamente la pared con el martillo, pero su falta de experiencia en ese tipo de trabajos hacía que la pared fuese tan solo ligeramente rasgada. A ese ritmo en media hora abriría un agujero del tamaño de una cuarta, eso supondría que abriría un agujero suficientemente grande como para abrir la puerta en aproximadamente 5 horas y el problema radicaba en que el interior del habitáculo era pequeño y posiblemente quedaba aire como para tres o cuatro horas. Iba muy justo de tiempo, seguramente retrasado y cada vez el cansancio se haría mas intenso y le haría bajar el ritmo, además este se vería frenado por la inexperiencia del joven panadero. Julián tras volver en si mismo tras el leve shock producido por la confusión y la incredulidad dirigió su mirada al inexperto golpeo del martillo contra el cincel de su compañero y decidió colaborar aportando su experiencia como albañil. Así le hizo un gesto a Antonio como para que este descansase un rato y se adueñó de la herramienta de percusión. Su manera de golpear no era mucho mas contundente que la de su vecino, pero conocía la posición que el cincel debía adoptar en cada una de las muescas que se iban creando en el ladrillo y en su ademán de veteranía logró abrir un hueco de 50 x50 en tan solo veinte minutos. Con un hueco tan grande ya no hacia mucha falta el cincel y ya solo el contundente golpeo del martillo hacía que la pared fuese cayendo con gran rapidez. Solo le hicieron falta cinco minutos mas y aquel hueco parecía mas que suficiente como para que la puerta pudiese ser abierta. La puerta se veía totalmente cubierta de vaho en su interior señal de que se había consumido mucho aire en su interior, aun así, sin obtener señal alguna se suponía que el hombre encerrado en su interior seguía con vida. Julián puso su mano derecha sobre el mango de la puerta y, tras girarlo hacia abajo tiró hacia si y la puerta se abrió dejando entrar la luz y el oxigeno a su interior. De aquella cámara se vió salir lentamente, con síntomas de agotamiento y nerviosismo a un hombre de tez blanca y cabeza afeitada, el cual iba con unos pantalones vaqueros azules y una camiseta verde con un extraño logotipo de la famosa bebida Roza-cola . Era aparentemente un chico normal, ningún extraño monstruito de tres dedos, tres ojos y dos antenas como se veían en muchos de los films de ciencia ficción de la época. Antonio y Julián esperaban las explicaciones de aquel singular personaje que había llegado, de forma totalmente inesperada a irrumpir en una pequeña parte de sus vidas. Jonhsen, que así se llamaba el extraño viajero, dirigió su mirada hacia Julián y Antonio y se dispuso a explicarles lo sucedido, pero desgraciadamente, además de hablar en un idioma diferente del cual podrían llegar a entender alguna que otra palabra, Johnsen hablaba con un dialecto que no era propio de ese siglo, con lo cual la conversación via oral de ambas partes era totalmente imposible. Aun así, Johnsen se empeñaba en hacerle una serie de gestos como advirtiéndolos de que se separasen de la nave, asi los tres se apartaron unos metros y tras unos segundos la nave se desintegró totalmente sin dejar ningún rastro de haber estado allí, excepto el enorme agujero que Julián y Antonio habían hecho en la pared.

Parte 2. El viaje -----------------

Era algo cómico, su vida se había convertido en una de esas patéticas historias que emitían los sábados por la tarde en los canales públicos y que él, curiosamente, tanto aborreciera en años anteriores. No tenía familia, lo único que tenía, su madre, había fallecido de enfermedad terminal hacía una semana y el resto de la gente que le rodeaba era tan patética como su vida en esos momentos. Su situación laboral era aburrida y monótona, la cadena de montaje nunca había sido a lo largo de la historia algo como para sentirse orgulloso. A veces le entraban ganas de quitarse la vida, pero por el contrario amaba a esta tanto pese a su situación, que desechaba la idea casi tan rápido como venía retorciendole la mente de una forma tal que el dolor transparente que sentía lo transformaba cada poco tiempo en un ser inerte. Por fortuna esa mañana había pasado por delante de uno de esos carteles publicitarios que le proponían un viaje sin retorno a través del tiempo que le darían la oportunidad de darle un giro de 360º a su vida de forma que sería como nacer de nuevo, pero con 32 años. Ahí estaba él, la 14ª persona que iba a ser enviada voluntariamente al pasado, a una época en la cual se perdería para siempre. De viajar al futuro podría regresar, pero en el pasado el viaje en el tiempo no era posible ya que aun no se había inventado y como consecuencia de ello su regreso era imposible. Su medio de transporte, una cápsula esférica de metal con el interior forrado de una tela blanca acolchada en la cual entraba la luz a través de una puerta de metacrilato transparente situada enfrente a su sencillo pero confortable asiento, estaba preparado para la ignición, y prueba de ello era un piloto verde que permanecía encendido en la parte superior de la puerta de acceso a la cápsula. Sería un viaje de cinco días, un día por cada siglo que se avanzaba o se retrocedía, a simple vista algo aburrido y agobiante. Se decía que de los viajes al futuro, los que regresaban lo hacían a la velocidad de un siglo por hora y había rumores de alguno que había regresado a razón de un siglo por segundo, eran rumores ya que las máquinas disponían de un dispositivo de seguridad que hacía que estas se desintegrasen en cuanto el aire del exterior hiciese contacto con el aire del interior. Sin embargo en este siglo la creación de la máquina del tiempo era muy reciente y por lo tanto no había pasado el tiempo suficiente como para mejorar mucho la calidad y comodidad del viaje. Pulsó sobre el botón de hibernación y sus ojos se fueron cerrando a medida que fue sintiendo la velocidad centrífuga que la cápsula producía al girar sobre si misma. Antes de cerrar completamente los ojos sintió un ligero mareo que se desvaneció tan rápido como perdió el sentido de la realidad. Cuando sus ojos se volvieron a abrir, muy lentamente, la cápsula seguía girando, sin embargo ahora giraba disminuyendo su velocidad. Al frenar completamente la bola sintió el cansancio de los cinco días que llevaba durmiendo en la misma posición alimentándose a base de suero, alzó su mirada al frente y vió una resilla de ladrillo que recorría la puerta de metacrilato de arriba abajo: algo había fallado. No era habitual, a decir verdad solo pasaba en casos muy remotos, al menos en los viajes al futuro (en los cuales por decir de alguna forma era mas habitual), lógicamente de los viajes al pasado no se tenía noticia. El caso es que a veces había nanoerrores en el cálculo de la posición de la tierra en la fecha de destino, eran errores ínfimos a veces provocados por un cambio milimétrico en la trayectoria de la tierra que hacían que la máquina apareciese algo desplazada del lugar en el que se debería hallar. A veces eran errores de metros, a veces kilómetros y en los casos mas caóticos en la atmósfera o por encima de esta, en el interior de la tierra o incluso fuera de ella, en el espacio exterior. Era los riesgos a los que se exponían los viajeros, pero lo hacían bajo su responsabilidad. Vió hacia ambos lados del canto de la pared y dedujo que estaba en el medio de 2 habitaciones, pero lo malo era que al estar la puerta atascada no podía salir de ella y en dos horas se activaría el segundo dispositivo de seguridad de la cápsula: otro dispositivo de desintegración de la nave si en ella no llegaba a entrar aire exterior en 2 horas. ¿Para qué tanto dispositivo de desintegración? Pues para evitar que la nave fuese reutilizada sobre todo por los habitantes del pasado. No debían conocer la posibilidad de viajar en el tiempo antes de que este fuese inventado, una norma de la que muchos discrepaban, pero que era según otros de vital importancia cumplir. Tras golpear durante unos minutos la puerta pidiendo auxilio sin lograr llamar la atención de nadie, logró ver, a través del metacrilato que ya empezaba a empañarse,la figura de un hombre que lo contemplaba con cara de espanto. Tras breves segundos despareció....

Parte 3 - Reflexión --------------------

De vez en cuando aparecía en alguna esquina del periódico alguna remota noticia de algún avistamiento de alguna nave no identificada que se veía vagando por la órbita de la tierra y se desvanecía misteriosamente, otras veces esas naves aparecían, caían al suelo y cuando se iba al lugar de los hechos no se hallaba ningún resto, había quien aseguraba haber visto la nave y ver como salía un hombrecillo de ella y por supuesto había historias de gente que afirmaba haber venido del futuro pero no eran quienes de aportar pruebas de ello logrando que lo tomasen por loco o cazador de fama. Eran tiempos en los que se creía en la vida inteligente extraterrestre, la posibilidad de viajar a mayor velocidad que la luz y sobretodo una época en el que el viaje en el tiempo era el sueño inalcanzable de mucha gente.

JMCG (c) 2006

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buena esta historia. Hay que escribir más como esta. Saludos.